El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, lanzó una de las críticas más contundentes que recibió hasta ahora el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, al asegurar que si integrara su administración provincial ya habría sido desplazado del cargo. La declaración llegó apenas dos días después de que ambos coincidieran en Rosario durante el acto oficial por el Día de la Bandera encabezado por el presidente Javier Milei.
“Si fuera funcionario de Santa Fe no estaría desde hace rato en su cargo”, afirmó Pullaro al referirse a las denuncias que rodean al funcionario nacional. El mandatario consideró que la respuesta política frente al escándalo fue insuficiente y sostuvo que se debería haber exigido una explicación mucho más rápida ante la Justicia.
Para el gobernador santafesino, la situación afecta la confianza pública y golpea a toda la dirigencia política. “No es una situación feliz para nadie. Le hace mal a la República Argentina”, planteó.
Durante una entrevista radial, Pullaro vinculó el caso con la crisis de credibilidad que atraviesa la política argentina. Según explicó, cada escándalo de corrupción o sospecha sobre funcionarios termina perjudicando también a quienes intentan gestionar con transparencia.
“A veces la gente piensa que somos todos iguales”, advirtió el mandatario, quien aseguró que exige a sus funcionarios tres condiciones básicas: honestidad, austeridad y eficiencia. En ese sentido, sostuvo que la ciudadanía reclama no sólo transparencia sino también resultados concretos en un contexto económico complejo.
El gobernador remarcó además que cualquier funcionario cuestionado debe presentarse rápidamente ante la Justicia para aclarar su situación. “Ya hubiese estado hace mucho tiempo sentado ante un fiscal o un juez explicando todo”, insistió.
Pullaro también confirmó que durante el acto del Día de la Bandera no mantuvo ningún contacto con Adorni. Explicó que conversó con otros integrantes del gabinete nacional, como Luis Caputo, Patricia Bullrich y Federico Sturzenegger, pero que no llegó a cruzarse con el jefe de Gabinete.
“No cruzamos ni saludo ni mirada. Tampoco le hubiese negado el saludo, pero no se dio”, aclaró el mandatario provincial. La ausencia de contacto tomó relevancia luego de que la vicepresidenta Victoria Villarruel también cuestionara la presencia de Adorni en la ceremonia y afirmara que “no hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni”.

Pese a sus cuestionamientos, Pullaro rechazó los intentos de la oposición para impulsar una moción de censura. “El presidente pone sus funcionarios y los saca”, sostuvo. Sin embargo, dejó una definición que volvió a marcar distancia con la estrategia de la Casa Rosada: “No hubiésemos mantenido una situación así durante tanto tiempo”.