El regreso de los juguetes más famosos del cine de animación, Toy Story, llegó con sabor agridulce a las salas argentinas. Durante sus primeros días en cartelera, que incluyeron los preestrenos, la quinta entrega de la saga de Pixar y Disney logró convocar a 775 mil espectadores. Aunque a simple vista representa una concurrencia masiva y sumamente destacable para el sector local, la cifra queda muy por debajo al compararse con el debut de su predecesora en 2019.
La brecha con la cuarta película de la franquicia es más que evidente, ya que aquella oportunidad histórica registró la venta de 1.655.000 boletos en un período similar. Para comprender este retroceso a menos de la mitad de la audiencia previa, influyeron diversos factores de calendario y contexto social. Hace siete años, el feriado nacional del 20 de junio coincidió con un día jueves; por el contrario, en esta ocasión la fecha patria cayó un sábado, restando ese impulso extra que implica un día no laboral.

Además de las cuestiones del almanaque y la delicada situación económica actual que impacta de lleno en el valor de los tickets cinematográficos, tuvo un competidor imbatible fuera de las salas: el desarrollo de un Mundial de fútbol. La atención masiva de la sociedad hacia el torneo deportivo afectó de forma directa la concurrencia a las 681 pantallas que proyectaban el filme en todo el país. Eso sí, la producción de Pixar acaparó casi el 80% de la totalidad del público que asistió a los cines a nivel nacional.
La respuesta en el mercado doméstico contrasta de manera drástica con el desempeño de la película a nivel global. En el resto del mundo, la producción se convirtió en un verdadero éxito comercial al recaudar 312 millones de dólares durante su primer fin de semana de estreno. Esta imponente cifra marcó el debut cinematográfico más exitoso en lo que va del año y un récord para toda la historia de la franquicia.
Las proyecciones iniciales que manejaban los analistas de mercado, basadas en las reservas previas, anticipaban un arranque global excelente de entre 280 y 310 millones de dólares. Este panorama global contrasta fuertemente con la realidad argentina, donde habrá que ver si puede igualar o mejorar el récord que tuvo Toy Story 4 en toda su recorrida, con más de 6,6 millones de tickets vendidos.
Pixar destinó unos 250 millones de dólares únicamente para la producción del filme, a lo que también hay que sumarle las millonarias campañas publicitarias. Siguiendo las métricas tradicionales de rentabilidad de Hollywood, la cinta precisará recaudar aproximadamente 625 millones de dólares a nivel mundial para comenzar a generar ganancias netas.