La Cámara de Diputados no consiguió el quórum para abrir la sesión especial convocada para debatir la interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Estuvieron presentes 117 diputados. Se necesitaban 129. Faltaron 12.
A las 14.31, el presidente de la Cámara, Martín Menem, declaró caída la sesión. La oposición permaneció en el recinto y habló en el vacío: sin quórum, los discursos no tienen efecto legislativo. Son lo que se llama "expresiones en minoría".
El dicurso de la jornada lo dio el radical Pablo Juliano —del bloque Provincias Unidas, uno de los pocos que sí bajó al recinto—, con el discurso más duro del día: fue directo contra quienes no aparecieron.
Juliano habló desde el estrado con el recinto semivacío. Su intervención fue una interpelación dentro de la interpelación fallida. No habló de Adorni sino de los ausentes:
"Si te hacés llamar de la Unión Cívica Radical, con lo que eso significa, no podés estar ausente acá. ¿Qué te dieron para no venir? ¿Qué te entregaron? ¿Qué precio estás pagando? ¿A dónde te querés llevar cientos de años de lucha de un montón de hombres y de mujeres?"
Si te hacés llamar radical, tenés que estar hoy acá en esta sesión. ¿Qué les dieron para no venir? ¿Qué negociaron? Qué gran ocurrencia tienen algunos de afanarse el logo de la UCR para intentar tirar más de cien años de lucha y valores! pic.twitter.com/YNgUmFTvJe
— Pablo Juliano (@PabloJulianoLP) June 23, 2026
Y luego fue por el fondo: "Qué gran ocurrencia afanarse el logo de la Unión Cívica Radical la misma semana que conocemos esa actitud de algunos que se hacen llamar dirigentes. No son dirigentes: son delincuentes. Tratémoslos como delincuentes".
Antes de cerrar, también apuntó contra Menem y contra la lógica de proteger a Adorni: "Quédenselo. Porque es el símbolo de lo que vinieron a hacer: acomodarse y llevarse privilegios".
La ausencia masiva respondió a un acuerdo político que Menem cerró con los aliados del Gobierno la semana pasada. El oficialismo ofreció abrir la comisión de Asuntos Constitucionales el 30 de junio para debatir allí los pedidos de interpelación. A cambio, el PRO, la UCR y los bloques provinciales se comprometieron a no dar quórum hoy.

Los que decidieron no asistir:
De los 117 que se sentaron en sus bancas, la mayoría pertenece a Unión por la Patria. El bloque kirchnerista aportó 92 de los 117 presentes, el 78% del total.
También estuvieron presentes: el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica, el diputado Miguel Pichetto, y una minoría dentro de Provincias Unidas: los jujeños de Carlos Sadir, los socialistas y los radicales críticos de Martín Lousteau y Pablo Juliano.
Todos los diputados que están ahora en su casa después cacarean en los medios en contra de Adorni pero no tienen lo que hace falta para venir a la sesión y cumplir con la Constitución Nacional: moción de censura por artículo 101.
— Julia Strada (@Juli_Strada) June 23, 2026
Somos ahora 117 presentes. Sin quórum.
No vino… pic.twitter.com/04HjNNZwdg
Dentro del bloque que responde al gobernador cordobés Martín Llaryora hubo una fisura: Juan Schiaretti, Juan Brugge y Carlos Gutiérrez dieron el presente, pero los más leales a Llaryora, como Ignacio García Aresca, no.
También estuvo la radical Karina Banfi, a contramano de su bloque, y la exlibertaria Marcela Pagano.
Del lado de Innovación Federal, solo el salteño Bernardo Biella —que responde al gobernador Sáenz— se separó de los suyos y bajó al recinto.
El debate en minoría duró alrededor de una hora y los discursos fueron en su mayoría ataques a los ausentes.
Mónica Frade, de la Coalición Cívica, fue específica: "Hay un clan que se está enriqueciendo en el seno de este gobierno y de esta cámara". Y sobre los que no vinieron: "Ustedes, hoy, con las ausencias, lo único que están haciendo es violar la Constitución Nacional. Son una manada que responde al Poder Ejecutivo".
No vamos a bajar los brazos y dejar de insistir, Manuel Adorni no puede seguir siendo jefe de gabinete.
— GERMAN MARTINEZ (@gerpmartinez) June 23, 2026
Estamos frente a un gobierno con una crisis política que se retroalimenta con la crisis económica, social y productiva.
Es nuestro deber seguir trabajando para resolver los… pic.twitter.com/hbgKNaPyeK
El jefe de bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, anticipó que van a seguir: "El jefe de Gabinete no tiene que estar más donde está sentado. Pediremos la moción de censura en cada una de las circunstancias que se vayan dando".
Nicolás del Caño, del Frente de Izquierda, enumeró los episodios del caso Adorni frente a las bancas vacías: "Parece que no alcanzaron las propiedades, no alcanzaron los pendrives, no alcanzaron los flippers, las sábanas de 8 millones de pesos. Parece que no alcanzaron todos los viajes que salieron a la luz para las diputadas y diputados del PRO, de la UCR, de Innovación Federal".
Esteban Paulón, socialista, marcó lo que viene: "Esperemos que el Senado pueda hacer lo que nosotros no pudimos".
El Gobierno ganó tiempo. La discusión se traslada a la comisión de Asuntos Constitucionales, que sesionará el martes 30 de junio. Ahí se debatirán los proyectos de interpelación.

La trampa del acuerdo, según la oposición, es que el oficialismo controla esa comisión: la preside el diputado libertario Nicolás Mayoraz. Para que salga un dictamen favorable a la interpelación, los aliados deberían sumar sus firmas. Si no lo hacen, el tema puede frenarse ahí.
Además, el oficialismo sostiene que para tratar un pedido de interpelación en el recinto sin dictamen previo se necesitan dos tercios de los votos, no una mayoría simple. La oposición lo niega y dice que basta con la mayoría absoluta (129 votos) por tratarse del artículo 101 de la Constitución. Ese debate reglamentario no tiene resolución.
Es un mecanismo que existe desde la reforma constitucional de 1994 y nunca se usó. Está en el artículo 101 de la Constitución y solo puede aplicarse al jefe de Gabinete, no a ningún otro funcionario.

Funciona en dos pasos: primero se convoca al funcionario a una interpelación —tiene que ir al Congreso y responder preguntas—; y después se vota la moción de censura. Si la aprueban la mitad más uno de los miembros de Diputados (129) y la mitad más uno de los miembros del Senado (37), el jefe de Gabinete debe dejar el cargo.
El foco se mueve ahora a la Cámara alta. El jueves 25 de junio el Senado vota si convoca a Adorni a una interpelación para el 2 de julio. Si reúne los 37 votos necesarios, el jefe de Gabinete deberá presentarse y responder preguntas sobre su patrimonio. Ese mismo día podría votarse una moción de censura.

En el Senado la situación es diferente. La jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich, ya aceptó semanas atrás que la interpelación puede tratarse por mayoría simple. Aunque el Gobierno ahora intenta revertir esa postura, la oposición tiene más chances de alcanzar el número que en Diputados.
El caso judicial también sigue abierto. El fiscal Gerardo Pollicita prepara un requerimiento de justificación de bienes con al menos tres preguntas concretas que Adorni deberá responder sobre el origen de los 200.000 dólares con los que habría comprado bitcoin, los 513.000 dólares declarados como resultado de esa inversión y la diferencia entre los 245.000 dólares que declaró el constructor de la casa del country y los 179.000 que figuran en la declaración jurada del funcionario.
TM