Wimbledon volverá a abrir sus puertas el próximo 29 de junio y, además de las principales figuras del tenis, una de las presencias más esperadas es la de Kate Middleton. La princesa de Gales, patrona del All England Lawn Tennis and Croquet Club desde 2016, es una de las grandes protagonistas habituales del certamen y su eventual regreso genera una enorme expectativa en el Reino Unido.
Aunque el Palacio de Kensington no confirmó oficialmente su agenda para el torneo, medios británicos dan por hecho que la esposa del príncipe William intentará asistir al menos a alguna de las jornadas más importantes y, especialmente, a las finales del 11 y 12 de julio, cuando tradicionalmente entrega los trofeos a los campeones.

Kate heredó en 2016 el rol que durante décadas ocupó la reina Isabel II y desde entonces se convirtió en una presencia constante en el Palco Real del Centre Court. Fanática declarada del tenis, suele asistir acompañada por miembros de la familia real y mantiene una estrecha relación con la organización del torneo.
Sus apariciones son seguidas con atención no solo por los aficionados al deporte, sino también por los amantes de la moda y los seguidores de la realeza, que esperan cada año sus elecciones de vestuario y los gestos con los jugadores.

Wimbledon fue además escenario de uno de los momentos más emotivos de los últimos años para la princesa. En julio de 2024, mientras atravesaba un tratamiento contra el cáncer anunciado meses antes, apareció en la final masculina y recibió una larga ovación de pie por parte de los miles de espectadores presentes en el Centre Court.
Aquella imagen dio la vuelta al mundo y se convirtió en uno de los símbolos de apoyo más importantes que recibió la futura reina consorte británica.
Un año más tarde, en 2025, volvió a participar de la ceremonia de entrega de premios y reconoció públicamente que el proceso de recuperación había sido "una montaña rusa", aunque aseguró que estaba aprendiendo a encontrar una nueva normalidad.
Durante las últimas semanas, Kate aumentó progresivamente su presencia en actos oficiales. Días atrás participó por primera vez en tres años en Royal Ascot, una señal interpretada por la prensa británica como una muestra de que continúa retomando sus compromisos institucionales.
Por eso, Wimbledon 2026 podría convertirse en un nuevo capítulo de ese regreso gradual y en uno de los momentos más seguidos del verano británico. Más allá de quién levante los trofeos, muchos en el Reino Unido esperan volver a ver a la princesa en el lugar donde protagonizó algunas de las escenas más emocionantes de su vida reciente.