La salida de Keir Starmer como primer ministro británico no solo abrió una nueva carrera por el liderazgo del Partido Laborista. También provocó una inusual ola de reconocimientos desde Europa, donde varios dirigentes destacaron su papel en la reconstrucción de los vínculos con la Unión Europea y en el respaldo a Ucrania frente a la invasión rusa.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, fue una de las primeras en despedirlo públicamente. Aseguró que la seguridad europea y ucraniana se fortalecieron durante su mandato y agradeció la cooperación mantenida en los últimos dos años. Los presidentes Emmanuel Macron y Friedrich Merz también valoraron el trabajo conjunto que conformó el llamado eje E3 entre Reino Unido, Francia y Alemania.

Starmer llegó al poder en 2024 tras la histórica derrota conservadora. Aunque descartó en todo momento el regreso británico a la Unión Europea, impulsó una relación más pragmática con Bruselas después de años marcados por las tensiones derivadas del Brexit.
Su gobierno buscó normalizar las relaciones con Irlanda y recuperar la coordinación con las principales capitales europeas. El primer ministro irlandés, Micheál Martin, destacó especialmente el cambio de tono que permitió restablecer una relación más cercana entre ambos países.
Mientras en el exterior era visto como un dirigente confiable, dentro del Reino Unido su imagen se deterioró rápidamente. La desaceleración económica, el aumento del descontento con los partidos tradicionales y el crecimiento de fuerzas antisistema terminaron erosionando su liderazgo.

Sus críticos lo acusaban de falta de carisma y de no haber logrado transmitir una visión clara para el país. Esa pérdida de apoyo terminó empujándolo a anunciar una transición ordenada y la apertura del proceso para elegir a su sucesor.
Uno de los puntos más valorados por sus aliados fue el mantenimiento del firme apoyo británico a Ucrania, una línea que había comenzado con Boris Johnson en 2022 y que Starmer sostuvo junto con Francia y Alemania.
Desde Rusia, en cambio, las reacciones fueron muy diferentes. Kirill Dmitriev, enviado especial del presidente Vladimir Putin, llegó a atribuirse parte de la caída del líder laborista por las críticas realizadas desde las redes sociales. Posteriormente, un portavoz aclaró que se trató de una opinión personal.

Con la apertura de las candidaturas prevista para julio y un nuevo líder laborista esperado antes de septiembre, Reino Unido se prepara para otra transición política. Pero mientras los británicos debaten quién ocupará Downing Street, en gran parte de Europa la despedida de Starmer estuvo marcada por un mensaje poco habitual: reconocimiento y gratitud.