El 24 de junio se ha convertido en una fecha que condensa la esencia de la Argentina. En un mismo día se celebran los nacimientos de tres ídolos deportivos y se recuerdan las muertes de dos íconos musicales, además del nacimiento de un héroe patrio. Una jornada que atraviesa generaciones y disciplinas, y que cada año reafirma la identidad nacional.
Lionel Messi, nacido en Rosario en 1987, cumple hoy 39 años. Su carrera es un compendio de récords: máximo goleador histórico del Barcelona, de la Selección Argentina y de la Liga española. Pero como si fuera poco todo ello, hace dos días se convirtió también en el máximo goleador en la historia de los Mundiales.
Con la camiseta albiceleste conquistó las Copas América de 2021 y 2024, aunque su título en el Mundial de Qatar 2022 fue el más celebrado de todos, con más de 5 millones de argentinos gritando de alegría por las calles de nuestro país. Era el que le faltaba, el que le debía el fútbol, porque La Pulga le dio tanto a este deporte que la pelota había quedado en deuda.

Los títulos lo consagraron definitivamente como el mejor futbolista argentino de todos los tiempos, pero también sus estadísticas individuales, sus goles de 'extraterrestre' y hasta su vigencia infinita. Su cumpleaños se celebra en todo el planeta, con homenajes que van desde murales en Rosario hasta mensajes de estrellas internacionales.
El impacto de Messi trasciende lo deportivo. Su figura es símbolo de resiliencia, tras superar problemas de crecimiento en la infancia, y de fidelidad a sus raíces, con constantes gestos hacia su ciudad natal. Cada 24 de junio, Rosario se viste de fiesta y reafirma su condición de cuna del astro que llevó la bandera argentina a lo más alto.
Para muchos, Juan Manuel Fangio es el mejor piloto de Fórmula 1 de todos los tiempos. Nacido en Balcarce en 1911, es recordado como el quíntuple campeón de la Máxima categoría del automovilismo, pero sobre todo por su humildad, su conocimiento de cada tuerca de sus autos y de una valentía incomparable al manejar autos a 200 o 300 kilómetros por hora que hoy ningún piloto de la actualidad podría enderezar.
“El Chueco” ganó títulos con Alfa Romeo, Maserati, Mercedes y Ferrari, una hazaña única en la historia. Su legado es tan grande que cada 24 de junio se celebra en Argentina el Día Nacional del Piloto, homenaje a quien llevó el automovilismo argentino a la cima mundial.
Su museo en Balcarce recibe cada año miles de visitantes y en él hay tantos autos como logros de su carrera: desde el mítico Flecha de Plata de Mercedes Benz hasta la Maserati 250 de Nürburgring que lo consagró como quíntuple campeón del mundo. Pero también hay una colección inigualable de autos del TC, cascos antiguos y los icónicos McLaren de Ayrton Senna y el Brabham de Carlos Reutemann, ejemplos de la hermandad y aprecio entre los pilotos.
Su fama era tal por aquellos tiempos que uno de los tesoros más singulares del museo es una fotografía original del astronauta Neil Armstrong, el primer hombre en pisar la Luna, que está autografiada de puño y letra por el histórico héroe de la Humanidad.
La figura de Fangio trasciende el deporte: fue embajador de la Argentina en el mundo y símbolo de respeto por colegas, rivales y hasta por grupos guerrilleros. En 1958, el Movimiento 26 de Julio (la guerrilla liderada por Fidel Castro), lo secuestró en medio del Gran Premio de Cuba, con el fin de humillar internacionalmente al dictador Fulgencio Batista. Sin embargo, su profesionalismo fue tal que sus captores no le hicieron absolutamente nada.
Juan Román Riquelme, nacido en San Fernando en 1978, celebra hoy sus 48 años. Ídolo indiscutido de Boca Juniors, fue el último gran “10 clásico” del fútbol argentino. Conquistó tres Copas Libertadores y una Intercontinental frente al Real Madrid, además de múltiples títulos locales. Su estilo pausado, cerebral y elegante lo convirtió en símbolo de la Bombonera y referente de generaciones de hinchas, que lo amaron inclusive por sobre otras glorias xeneizes como Diego Armando Maradona, Carlos Tevez, Angel Clemente Rojas o Antonio Rattín.
Hoy, como presidente de Boca, Riquelme sigue marcando el pulso del club, aunque buena parte de su capital en la relación con los fanáticos se fue diluyendo por su tarea de dirigente. "Yo lo recuerdo por lo que hacía en la cancha", dicen muchos. Pese a ello, la coincidencia de su cumpleaños con otros dos grandes del deporte argentino no es solamente un capricho del destino, sino que se ha sabido ganar el respeto por el talento con la pelota, su fiel compañera.
El 24 de junio, entonces, no es una fecha más: es un mosaico de la argentinidad. Desde los goles de Messi y la pausa de Riquelme, pasando por la velocidad de Fangio. En algunos casos fueron ejemplos de humildad, en otros de osadía, pero los tres tuvieron un atrevimiento en sus deportes que les permitió ir por más, reconocer las caídas, levantarse y seguir, porque como decía Juan Manuel, "Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor".