Danny Pintauro alcanzó la fama internacional siendo apenas un niño al interpretar a Jonathan Bower en la exitosa sitcom Who’s the Boss? (Quién es el jefe, cuya versión local en Argentina fue protagonizada por Nico Vázquez). La producción se extendió por ocho temporadas y casi doscientos episodios entre los años 80 y principios de los 90, convirtiendo a sus protagonistas en rostros sumamente familiares para el público global. Sin embargo, las luces de Hollywood quedaron atrás y la realidad actual del actor ha sorprendido a muchos de sus antiguos seguidores.
El revuelo comenzó cuando el propio Pintauro compartió una imagen en sus redes sociales revelando que actualmente se desempeña como repartidor part time para la empresa Amazon. La publicación generó un fuerte impacto entre los fanáticos de los clásicos televisivos, quienes no esperaban ver a una estrella de su infancia distribuyendo paquetes. Lejos de ocultarlo, el intérprete explicó que la actuación ya no es una fuente de ingresos estable y que debe recurrir a múltiples empleos para poder cubrir sus gastos diarios.

Durante una reciente entrevista en un podcast, el actor detalló su presente laboral lejos de los sets de filmación. Según sus declaraciones, esta actividad es solo una de las tantas tareas que realiza para subsistir en una industria del entretenimiento que para él se frenó notablemente.
Pintauro confesó: “Es uno de los cinco trabajos temporales diferentes que estoy haciendo en este momento. Somos actores de trabajos temporales. La actuación es uno de los seis trabajos”. Por turnos de pocas horas transportando encomiendas, llega a percibir algunas ganancias que complementan su economía.

El artista también aprovechó para derribar los mitos que giran en torno a las fortunas de los actores de televisión del siglo pasado y la falsa creencia de que pueden vivir de las regalías de por vida. En ese sentido, Pintauro fue tajante al explicar su situación financiera actual: “Tenemos que hacer lo que tenemos que hacer para sobrevivir. Tenemos que seguir moviéndonos como seres humanos. Todos lo estamos haciendo. No soy diferente a ti en ese sentido. Nunca hemos sido diferentes a ti en ese sentido. No gano dinero con las regalías”.
Esta no es la primera vez que el intérprete enfrenta el escrutinio público por buscar alternativas laborales fuera del espectáculo. Recordó que, tras el final de la serie que lo llevó a la fama, consiguió un empleo de verano en una conocida tienda de ropa, lo que provocó una reacción desmedida y maliciosa por parte de la prensa de la época. En aquella ocasión, un cliente ingresó con una cámara oculta para retratarlo ordenando prendas y los medios sentenciaron falsamente que el joven ya había perdido todo su dinero y que representaba la decadencia de una estrella infantil.
Finalmente, Pintauro aclaró que el dinero acumulado durante sus años de mayor éxito actoral sirvió para financiar sus estudios en la Universidad de Stanford y le sirvieron para sostenerse por un tiempo como adulto. Al momento de dar a conocer su faceta como repartidor, el actor dejó un mensaje muy claro: “No hay vergüenza en mantenerse en movimiento. Trabajando duro mientras 'no se trabaja'”.