25/06/2026 - Edición Nº1234

Farándula

Conflicto familiar

La publicación de Teresa Costantini que multiplicó los apoyos en la pelea por el apellido

25/06/2026 | La artista utilizó una imagen junto a Barbra Streisand para defender su identidad y recibió el respaldo de sus hijas, familiares y figuras de la cultura.



Teresa Costantini rompió uno de los rasgos que caracterizó toda su carrera pública: el bajo perfil. Después de décadas de mantener su vida privada lejos de la exposición mediática, la directora de cine, actriz, escritora y productora decidió responder públicamente a la demanda iniciada por su exesposo, el empresario Eduardo Costantini, para impedir que continúe utilizando el apellido con el que construyó casi seis décadas de identidad y más de cuarenta años de trayectoria artística.

No eligió una conferencia de prensa ni un comunicado judicial. Eligió una imagen.

En la fotografía aparecen Teresa Costantini y Barbra Streisand, bajo un título que sintetiza el eje del conflicto: "El nombre que no se puede borrar". A partir de esa imagen, la cineasta desarrolló un extenso texto en el que explicó por qué considera que el reclamo judicial terminó provocando exactamente el efecto contrario al que perseguía.

Semanas después de aquella publicación, el respaldo no sólo continúa multiplicándose, sino que convirtió ese posteo en un espacio donde familiares, artistas, periodistas y referentes de la cultura expresan públicamente su apoyo a una de las figuras más reconocidas del cine argentino.

El efecto Streisand y una respuesta desde la cultura

Para explicar el momento que atraviesa, Teresa Costantini recurrió a un concepto ampliamente conocido en el ámbito de la comunicación.

"Barbra Streisand, a quien admiro profundamente, lo descubrió a su pesar en 2003: cuando intentás suprimir algo, lo que lográs es exactamente lo contrario. Ese boomerang fatídico hoy lleva su nombre. Efecto Streisand."

La directora estableció un paralelismo entre aquel episodio protagonizado por la artista estadounidense y la demanda que enfrenta actualmente.

"Tengo 76 años, cuarenta de carrera artística y un apellido con el que firmé cada película, cada obra, cada guion. Hoy enfrento una demanda para que deje de usarlo. Y otra, en el tribunal eclesiástico, para anular mi matrimonio con Eduardo Costantini alegando falta de madurez al casarnos."

En ese mismo texto recordó que estuvo casada 28 años, que junto al empresario tuvieron cinco hijos y que incluso renovaron sus votos matrimoniales en las bodas de plata.

"Han pasado treinta años desde nuestro divorcio. Lo que ocurre hoy resulta una embestida incomprensible."

"No van a borrar mi historia"

El mensaje publicado por Teresa Costantini también explica por qué decidió romper el silencio.

Según escribió, la difusión de una carta abierta en la que cuenta su historia terminó generando el efecto inverso al que —según sostiene— buscaban quienes impulsaron la demanda.

"La están leyendo y van a seguir leyéndola. Están logrando exactamente lo contrario de lo que pretenden: que todo el mundo sepa que soy Teresa Costantini."

Y concluyó con una de las frases más compartidas de la publicación: "Pase lo que pase, no van a borrar mi historia ni mi identidad cultural y creativa."

La reflexión volvió a instalar el debate sobre el derecho a la identidad y el uso del apellido después de un divorcio, un aspecto que también fue analizado públicamente por especialistas en derecho.

El respaldo de sus hijas y un mensaje que atravesó a la familia

La publicación se convirtió rápidamente en un espacio de respaldo público.

Entre los mensajes más significativos aparecen los de sus propias hijas.

Mariana Costantini escribió: "Gracias por seguir enseñándonos que la dignidad no se negocia ni se borra en silencio. Nos mostrás que la respuesta es la verdad dicha con coraje y sin rencor."

Pero fue el cierre de ese mensaje el que más repercusión generó.

"Papá, ¿adónde estás? Volvé. Te extrañamos."

La respuesta de Teresa fue inmediata.

"¿Dónde está TU papá? Me emocionaste muchísimo."

También Soledad Costantini expresó públicamente su acompañamiento.

"Mi queridísima mamá, sos la mejor del mundo. Siempre a tu lado."

Mientras que Marité Costantini, la hija mayor del matrimonio, resumió su apoyo con un mensaje breve pero contundente.

"La mejor mamá."

Los mensajes dejaron al descubierto que la controversia judicial también impacta de lleno en el plano familiar y que el respaldo a Teresa atraviesa a buena parte de su círculo más cercano.

Del apoyo familiar al respaldo del mundo artístico

El acompañamiento no quedó limitado al ámbito íntimo.

Actores, actrices, periodistas, productores y referentes de la cultura también utilizaron la publicación para expresar públicamente su posición.

El actor Boy Olmi escribió: "Has sido, sos y serás vos. Nuestro nombre es un símbolo de nuestra identidad."

Por su parte, la actriz teatral Verónica Llinás fue directa: "Tere querida, no sé qué pasó, pero estoy con vos."

También dejaron sus mensajes las actrices Sabrina Garciarena y Cecilia Dopazo; junto a la escritora María Verónica Cabeza, quien cuestionó duramente el planteo judicial.

"Lo único que uno tiene en la vida es el nombre y hay que honrarlo."

En su comentario también sostuvo que un reclamo de estas características, formulado tres décadas después del divorcio, resulta difícil de comprender y destacó que el apoyo de los hijos constituye "amor ganado del sano".

Entre los cientos de comentarios también aparecieron opiniones de seguidores que cuestionaron el accionar de Eduardo Costantini e incluso atribuyeron la ofensiva judicial a decisiones de su entorno más cercano, su actual pareja Elina Fernández, los cuales van desde celos hasta expresiones más duras contra su persona. 

Una discusión que excede a un expediente

La controversia entre Teresa y Eduardo Costantini ya dejó de ser una discusión exclusivamente judicial.

El debate gira hoy alrededor del derecho a la identidad, del valor simbólico del apellido con el que una artista desarrolló su carrera y de la memoria de una historia compartida durante casi tres décadas.

Paradójicamente, lo que comenzó como una demanda para impedirle seguir utilizando el apellido Costantini terminó convirtiéndose en una manifestación pública de respaldo que continúa creciendo semanas después y que reunió a familiares, colegas y referentes de la cultura detrás de una misma idea: hay nombres que, cuando pasan a formar parte de una vida y de una obra, trascienden cualquier expediente judicial.