24/06/2026 - Edición Nº1233

Política

ITALIA 1990

Un verano italiano, el tobillo imposible, los penales y la hiperinflación

24/06/2026 | El Mundial de Italia 1990 encontró a la Argentina en plena reconfiguración institucional y económica, con Carlos Menem en el Gobierno.



La década de 1980 había dejado una Argentina marcada por la recuperación democrática tras la dictadura militar y por el intento de estabilización institucional durante el gobierno de Raúl Alfonsín, que culminó en medio de una fuerte crisis económica, conflictividad social y un desgaste acelerado del sistema político.

Entre 1986 y 1990, el país transitó uno de los períodos más sensibles de su historia reciente: primero con el intento de consolidación democrática tras el Juicio a las Juntas y el levantamiento militar de Semana Santa, y luego con el estallido económico que desembocó en la hiperinflación de 1989 y el adelantamiento del traspaso del mando presidencial.

Raúl Alfonsín y Carlos Menem.

El triunfo de Carlos Menem en 1989 abrió una etapa de profundos cambios. El gobierno avanzó en la privatización de las empresas públicas, la apertura económica y el alineamiento con Estados Unidos. En ese contexto la Selección Argentina llegó a Italia 1990 a defender el título conseguido en México 1986, en un país que sobrevivía como podía.

Un Mundial extraño

Tuvo todo para ser el mejor de la historia: la participación de todos los equipos campeones y subcampeones mundiales -a excepción de Hungría- estadios imponentes y una organización impecable. Hasta la canción mundialista estuvo a la altura de las circunstancias, pero lejos del brillo musical, fue el torneo con menos goles de la historia y el de tácticas más defensivas que se recuerden.


El equipo de Carlos Bilardo ya no era el de cuatro años antes. Argentina cayó 1 a 0 frente a Camerún en el debut, algo que parecía ser un estigma del campeón. En España 1982 le había pasado lo mismo al equipo de César Luis Menotti. Sin embargo, Argentina se recuperó y pudo llegar lejos, más por garra y corazón que por fútbol.

Italia 90 no fue el Mundial de Diego, sino de su tobillo izquierdo. El capitán argentino jugó el torneo lesionado, infiltrado y soportando golpes constantes. La hinchazón era tan impresionante que las fotografías de aquel tobillo fueron símbolos del Mundial, pero también del amor de Maradona por la camiseta argentina. Aun así, el Diez fue decisivo con asistencias y liderazgo cuando físicamente estaba muy lejos de su mejor versión.



Otra curiosidad fue la que decidió la titularidad del arco argentino. Nery Pumpido sufrió una grave lesión en el decisivo partido contra la Unión Soviética y debió abandonar el torneo. Su reemplazante fue Sergio Goycochea. Lo que parecía una desgracia, fue la consagración de Goyco como héroe deportivo.

Argentina venció a los soviéticos por 2-0 con goles de Pedro Troglio y Jorge Burruchaga. En el tercer partido igualó contra Rumania. La Selección clasificó con lo justo a octavos de final. Allí esperaba Brasil, que estaba en un nivel superior.

Brasil, Yugoslavia e Italia

El partido fue un sufrimiento sin fin, pero faltando ocho minutos para el final -en el 55 aniversario de la muerte del Morocho del Abasto- Diego tomó una pelota y demostró que aún estando roto, era Gardel. Claudio Caniggia hizo el resto y Brasil tuvo que hacer las valijas.



En cuartos de final hubo un aburrido cero a cero contra Yugoslavia. Goycochea puso sus manos para frenar dos remates y aunque Diego desperdició el suyo, la Selección llegó a la semifinal contra Italia. El partido se jugó en Nápoles. Los jugadores italianos pidieron el apoyo del público, pero Maradona les recordó que siempre los habían tratado de "africanos".

El equipo del Narigón recuperó parte de su memoria del 86 y jugó el mejor partido del torneo. A pesar de eso no pudo evitar el gol italiano, pero Caniggia puso la cabeza y logró el empate.

El gol argentino tuvo un valor agregado: romper el invicto al italiano Walter Zenga, que hasta el momento cuidaba un arco imbatible. La tanda de penales favoreció a la Argentina. Italia, que había organizado la Copa para ganarla, tuvo que jugar por el tercer puesto.

Dos revanchas

El punto más alto del torneo llegó para las semifinales. Cuatro excampeones mundiales quedaron entre los cuatro primeros, algo que no pasaba desde 1970. Argentina ganó su partido y quedó esperando rival.

Todos los argentinos recuerdan la épica de una Selección diezmada que llegó a la final con lo justo, pero pocos recuerdan que el rival por la Copa pudo ser Inglaterra. La serie de la que salió el rival de Argentina se definió por penales y pasó Alemania, dejando a los ingleses sin la posibilidad de tener una revancha del 86.

"Hijos de puta"

El 8 de julio de 1990 Argentina y Alemania repitieron la final de cuatro años antes, esta vez en el Olímpico de Roma. El árbitro del encuentro fue el uruguayo nacionalizado mexicano, Edgardo Codesal. El punto más caliente del encuentro fue el momento en que los italianos silbaron el himno argentino. La televisión tomó imágenes de Maradona dando una respuesta maradoniana: "hijos de puta", gritaba el mejor de los nuestros.



El candidato era Alemania, pero Argentina no estaba entregada. Faltaban cinco minutos para el final y el gol alemán no aparecía. Fue entonces cuando el único mexicano que sabe lo que es pisar el césped en una final del mundo aprovechó una jugada polémica en el área argentina y cobró penal. Brehme lo cambió por gol. Goyco casi la saca, pero esta vez la suerte no lo acompañó.

No hay registros oficiales para los festejos de un gol, pero es probable que el 1-0 de Alemania haya sido más gritado en Italia que en el país de los campeones. Así terminó un torneo opaco. La Argentina estaba herida pero llegó lejos. A pesar de la derrota, nadie puede negar la gloria de la Selección del 90.

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