25/06/2026 - Edición Nº1234

Internacionales

Giro regional

Gideon Sa'ar y De La Espriella aceleran el regreso del vínculo entre Colombia e Israel

25/06/2026 | De La Espriella busca reconstruir un vínculo clave para defensa, tecnología, comercio e inteligencia en América Latina.



Abelardo de La Espriella puso la relación con Israel en el centro de su agenda exterior y abrió una oportunidad estratégica para Colombia. Después de una etapa marcada por la ruptura diplomática, el nuevo enfoque propone pasar de la distancia ideológica a una cooperación concreta en seguridad, defensa, tecnología, inteligencia y comercio. La relación con Israel no aparece como un gesto simbólico, sino como una herramienta práctica para enfrentar problemas reales.

Colombia llega a esta discusión con una demanda urgente: recuperar capacidad estatal frente al crimen organizado, el narcotráfico y las estructuras armadas que siguen condicionando la vida pública. En ese terreno, Israel ofrece algo más que diplomacia. Ofrece experiencia acumulada en defensa, vigilancia, ciberseguridad, drones, inteligencia artificial aplicada y protección de infraestructura crítica. Para un país que necesita resultados en seguridad, reabrir ese canal puede significar volver a mirar a un socio con tecnología probada.

 


Israel, oficialmente Estado de Israel, es un estado soberano de Asia occidental ubicado en la región de Oriente Próximo, en el Levante mediterráneo.

Seguridad y tecnología

La principal virtud de esta relación es que conecta política exterior con necesidades internas. Colombia no necesita una alianza decorativa, sino cooperación que mejore capacidades concretas: control territorial, equipamiento, análisis de datos, protección fronteriza y respuesta rápida frente a amenazas criminales. Israel, por su historia y por su ecosistema tecnológico, puede aportar soluciones que otros socios suelen ofrecer de manera más lenta, burocrática o condicionada por debates ideológicos.

El punto económico también importa. La seguridad moderna no depende solo de más patrullas o más soldados, sino de sistemas, mantenimiento, capacitación y medición de resultados. Si Colombia logra ordenar una cooperación transparente con Israel, puede convertir una alianza militar en una plataforma tecnológica más amplia. Ahí entran defensa, agricultura, agua, salud, innovación y startups. La relación puede ser valiosa porque no se limita al conflicto: también puede abrir productividad, inversión y transferencia de conocimiento.

Una señal para la región

Para Argentina, el movimiento colombiano tiene una lectura directa. Javier Milei ya convirtió el vínculo con Israel en una marca de política exterior y anunció el traslado de la embajada argentina a Jerusalén Occidental. Si Colombia avanza en la misma dirección, el eje deja de ser una decisión aislada de Buenos Aires y empieza a mostrar una corriente regional más amplia, acompañada también por Paraguay. Esa corriente combina alineamiento occidental, prioridad en seguridad y mayor cercanía con socios tecnológicos.

El fondo de la discusión es si América Latina seguirá atrapada en reflejos ideológicos o si empezará a ordenar sus alianzas por resultados. La relación Colombia-Israel puede ser una pieza importante de ese cambio. Si De La Espriella logra convertir la recomposición diplomática en cooperación verificable, Colombia puede ganar capacidades, Israel puede recuperar un aliado relevante y Milei puede encontrar en Bogotá un socio regional para una agenda que une defensa, inversión y tecnología. La apuesta favorable es clara: menos aislamiento político y más alianzas estratégicas para enfrentar problemas concretos.

Argentina es actualmente uno de los países con las mejores relaciones con Israel de América Latina.