24/06/2026 - Edición Nº1233

Política

Tensión

La CGT evalúa un paro general de 36 horas y aumenta la presión sobre la Casa Rosada

24/06/2026 | El malestar salarial y las condiciones laborales impulsarían una dura protesta contra el Gobierno.



La posibilidad de un nuevo paro general volvió a instalarse con fuerza en la agenda política y sindical. La Confederación General del Trabajo (CGT) analiza por estas horas la convocatoria a una medida de fuerza de 36 horas que incluiría una movilización y una posterior paralización de actividades en todo el país.

Aunque todavía no existe una definición formal, distintos dirigentes de la central obrera reconocen que la propuesta está siendo discutida en los ámbitos de conducción y podría resolverse durante las próximas semanas.

La eventual protesta se produciría en un contexto de creciente tensión entre el sindicalismo y el Gobierno nacional, atravesado por reclamos salariales, negociaciones paritarias y cuestionamientos a las políticas económicas impulsadas por la administración de Javier Milei.

Salarios, inflación y poder adquisitivo

En la CGT sostienen que uno de los principales problemas que enfrentan los trabajadores es la pérdida del poder de compra de los salarios frente al aumento del costo de vida.

Si bien algunos sectores lograron acuerdos paritarios para recomponer ingresos, numerosos gremios consideran insuficientes los incrementos obtenidos y reclaman una recuperación más acelerada de los haberes.

La preocupación también alcanza a trabajadores informales, jubilados y sectores que dependen del consumo interno, donde la desaceleración de la actividad económica continúa generando incertidumbre.

Una modalidad con antecedentes

La posibilidad de un paro de 36 horas no es nueva dentro de la tradición sindical argentina. Se trata de un esquema que suele combinar una movilización masiva durante la jornada previa con un paro general al día siguiente.

La modalidad busca maximizar el impacto político y social de la protesta, permitiendo una fuerte demostración de fuerza en las calles y una posterior paralización de actividades en sectores estratégicos de la economía.

En ese esquema, la adhesión de los gremios del transporte resulta determinante. La participación de colectivos, trenes, subtes, aeronáuticos y camioneros suele definir el alcance real de cualquier medida de fuerza nacional.

Las internas sindicales y la búsqueda de consenso

Dentro de la propia CGT conviven posiciones diferentes respecto de la oportunidad y la intensidad de las medidas de protesta.

Mientras algunos dirigentes consideran que llegó el momento de profundizar el enfrentamiento con el Gobierno, otros impulsan mantener abiertos los canales de negociación antes de avanzar hacia una nueva huelga nacional.

Por ese motivo, la conducción cegetista busca construir consensos internos que permitan llegar a una decisión unificada y evitar fracturas en un momento considerado clave para el movimiento obrero organizado.

Empresarios y Gobierno lo siguen de cerca

La sola posibilidad de un paro general ya genera preocupación en sectores productivos y comerciales. Las cámaras empresarias observan con atención las discusiones sindicales debido al impacto que una paralización de actividades puede tener sobre la producción, la logística, el transporte y el comercio.

En paralelo, el Gobierno monitorea la situación consciente de que una medida de gran magnitud podría convertirse en un nuevo foco de conflicto político y social en medio de una etapa económica todavía marcada por tensiones y ajustes.

 

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