24/06/2026 - Edición Nº1233

Internacionales

El oasis de Oriente Medio

Sin petróleo y rodeado por conflictos: el secreto de la estabilidad de Jordania

24/06/2026 | Mientras sus vecinos enfrentaban conflictos, Jordania se consolidó como uno de los países más estables de Oriente Medio.



Con poco más de 11 millones de habitantes y una superficie cercana a los 89.000 kilómetros cuadrados -similar a la de la provincia argentina de San Juan- Jordania ocupa un lugar discreto en el mapa de Oriente Medio. Sin embargo, pese a su tamaño y a la ausencia de grandes reservas de petróleo, el país se convirtió en uno de los actores más importantes para la estabilidad de la región.

 

El reino hachemita logró mantenerse al margen de buena parte de los conflictos que sacudieron a sus vecinos durante las últimas décadas y construyó una posición de equilibrio basada en una monarquía fuerte, una diplomacia pragmática y una compleja red de alianzas regionales e internacionales.

Gobernado por la dinastía hachemita y encabezado por el rey Abdalá II, Jordania es una monarquía constitucional cuyo nombre proviene del río Jordán, que marca parte de su frontera occidental.

Ubicado en Asia, Jordania limita al norte con Siria, al este con Irak, al oeste con Israel y los territorios palestinos, y al sur con Arabia Saudita, una región caracterizada por décadas de conflictos, crisis, revoluciones y rivalidades geopolíticas.

La geografía de Jordania: una ventaja en una región marcada por las guerras

Al observar a los países vecinos de Jordania, es posible encontrar conflictos armados y tensiones que se remontan décadas atrás. Siria e Irak enfrentan divisiones internas y dificultades para consolidar el poder estatal sobre la totalidad de sus territorios, con la presencia de facciones separatistas, grupos yihadistas y comunidades étnicas diversas que desafían la autoridad central.

Arabia Saudita, involucrada durante años en la guerra de Yemen y en una compleja rivalidad con Irán, también es un actor cuyas relaciones regionales suelen estar marcadas por las tensiones y la competencia geopolítica. Por su parte, Israel y los territorios palestinos representan uno de los focos de conflicto más persistentes del planeta, escenario de enfrentamientos y crisis recurrentes.

Sin embargo, la geografía no deja a Jordania en completa desventaja. Por el contrario, le brinda una serie de barreras naturales que han contribuido históricamente a su seguridad. El gran desierto árabe constituye una extensa frontera árida con Irak y Arabia Saudita, mientras que las tierras altas jordanas, el río Jordán y el Mar Muerto funcionan como límites naturales con Israel y parte de la frontera siria.

Los tres pilares que explican la estabilidad de Jordania

Jordania no solo debe su paz y estabilidad a los accidentes geográficos, sino también a una lectura política y estratégica de la Casa Hachemita, que supo adaptarse a un entorno marcado por la inestabilidad y construir una política exterior basada en el pragmatismo.

El país sostiene su estrategia sobre tres pilares fundamentales: la fortaleza del poder político interno, respaldado por una monarquía constitucional con instituciones consolidadas y una presencia activa de la familia real en la vida pública; una política de neutralidad convertida en uno de los elementos centrales de su diplomacia; y, por último, el peso estratégico que le otorga albergar a millones de refugiados procedentes de Palestina, Siria, Irak y otras regiones en conflicto.

La monarquía hachemita y el papel del rey Abdalá II

A diferencia de otros países de la región, Jordania cuenta con una monarquía constitucional que conserva una fuerte legitimidad histórica y religiosa. La familia real mantiene una presencia activa en la vida política y social del país y ejerce un papel de árbitro entre los distintos clanes y sectores que conforman la sociedad jordana, contribuyendo a preservar la cohesión interna.

La neutralidad y la alianza con Occidente, claves de la estrategia jordana

La diplomacia jordana se caracteriza por una estrategia de equilibrio entre Occidente y el mundo árabe. Durante décadas, el reino evitó involucrarse directamente en los grandes conflictos regionales y buscó posicionarse como un actor moderado capaz de mantener canales de diálogo con países rivales entre sí.

En las últimas décadas, Jordania desarrolló una política de acercamiento hacia Israel. La prueba más importante fue la firma del tratado de paz de 1994 y el reconocimiento mutuo entre ambos Estados, algo que todavía genera resistencias en buena parte del mundo árabe debido al conflicto palestino.

Gracias a esta política exterior pragmática, el reino logró consolidarse como un interlocutor confiable para Washington, Londres y París, al tiempo que preservó relaciones relativamente estables con otros actores regionales.

El peso estratégico de albergar millones de refugiados

Jordania es uno de los países con mayor proporción de refugiados del mundo. Más de cuatro millones de personas provenientes principalmente de Palestina, Siria e Irak encontraron refugio dentro de sus fronteras.

Lejos de constituir únicamente una carga económica y social, esta realidad también se convirtió en una herramienta de influencia. Al absorber gran parte de los flujos migratorios de la región, el reino actúa como una suerte de amortiguador para los países vecinos y para Europa, reforzando así su importancia estratégica y su capacidad de negociación con las potencias occidentales.

De esta manera, Jordania pudo mantener no solo una política de neutralidad, sino también un acercamiento sostenido con Israel y una estrecha relación con Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Esto le permitió convertirse en una pieza fundamental de la estrategia occidental en Oriente Medio y participar activamente en la defensa del espacio aéreo regional frente a amenazas provenientes de Irán y sus aliados, sin sufrir mayores represalias por parte de sus vecinos.

Jordania, un factor de equilibrio en Oriente Medio

La combinación entre una monarquía con fuerte legitimidad, una política exterior pragmática y una posición geográfica estratégica permitió al reino desempeñar un papel clave en una de las regiones más volátiles del planeta.

Sin petróleo, con recursos limitados y rodeado por algunos de los conflictos más complejos del planeta, Jordania logró construir una fórmula propia basada en la estabilidad institucional, la diplomacia y una política exterior pragmática. En una región acostumbrada a las guerras y las rivalidades, el pequeño reino hachemita se convirtió en una rara excepción y en uno de los principales factores de equilibrio de Oriente Medio.