La actual discusión dentro del peronismo sobre la relación entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof volvió a poner sobre la mesa un episodio que muchos dirigentes recuerdan como uno de los momentos más incómodos de la interna: el acto por el 47° aniversario de Abuelas de Plaza de Mayo realizado en octubre de 2024 en el Teatro Argentino de La Plata.
Aquella noche, cuando la disputa por la conducción del Partido Justicialista ya había comenzado a escalar y las diferencias entre La Cámpora y el entorno del gobernador bonaerense eran cada vez más visibles, las imágenes oficiales mostraron una escena que difícilmente pasó desapercibida.
Mientras Kicillof intentaba acercarse, sonreír y compartir algunos gestos protocolares con la expresidenta, Cristina Kirchner se mantuvo distante, con una actitud mucho más fría y concentrada en sus conversaciones con Estela de Carlotto y otros dirigentes cercanos.
La tensión fue tan evidente que al día siguiente la propia titular de Abuelas de Plaza de Mayo la reconoció públicamente.

El acto se desarrolló en medio de una fuerte disputa interna. Cristina Kirchner acababa de lanzar su candidatura para conducir el Partido Justicialista nacional, mientras que el gobernador riojano Ricardo Quintela intentaba construir una alternativa con el respaldo de sectores que cuestionaban la centralidad absoluta del kirchnerismo.
En ese contexto, Axel Kicillof había pedido una salida de unidad y había rechazado la lógica de los alineamientos forzados dentro del peronismo.
La tensión venía acumulándose desde semanas antes. Cristina había cuestionado duramente a quienes impulsaban el armado de Quintela y había deslizado frases sobre "Poncios Pilatos" y "Judas" dentro del movimiento, comentarios que en La Plata fueron interpretados como mensajes dirigidos al gobernador bonaerense.
Por eso, cuando ambos coincidieron en el Teatro Argentino, el encuentro estaba cargado de expectativas.
Las fotografías y videos difundidos aquella noche reflejaron un clima distante. Cristina Kirchner ingresó al acto acompañada por Estela de Carlotto, mientras Kicillof caminaba algunos pasos detrás.
Ya ubicados en primera fila, la presidenta de Abuelas quedó sentada entre ambos dirigentes. En varias secuencias pudo observarse a un gobernador intentando mostrarse cordial y sonriente, mientras la expresidenta mantenía una expresión más seria y prácticamente no interactuaba con él.
La mayor parte del tiempo Cristina dialogó con Estela de Carlotto o con dirigentes cercanos como Eduardo "Wado" de Pedro.
Incluso durante distintos momentos del acto, las cámaras registraron a Kicillof buscando algún intercambio que nunca terminó de concretarse.
La propia Estela de Carlotto intentó actuar como mediadora. Durante el acto pidió unidad y buscó enviar mensajes conciliadores hacia ambos sectores.
"Aunque tengamos diferencias políticas, somos argentinos y tener hoy acá el honor de Cristina y el honor del gobernador demuestran que nada está perdido", expresó desde el escenario.
Sin embargo, el clima siguió siendo incómodo. Los cánticos cruzados entre militantes también contribuyeron a la tensión.
Por un lado, buena parte del auditorio coreó "Cristina presidenta". Por otro, grupos de militantes respondieron con "Axel querido, el pueblo está contigo".
La celebración por el aniversario de Abuelas terminó convirtiéndose, por momentos, en una exhibición pública de la disputa por el liderazgo del peronismo.
Cristina presidenTA en el aniversario de Abuelas de Plaza de Mayo en La Plata ✌🏽 pic.twitter.com/WObbJ0oM9f
— Cristina Capitana (@capitana_cfk) October 23, 2024
La definición más contundente llegó apenas unas horas después. Entrevistada por distintos medios, Estela de Carlotto reconoció abiertamente lo que todos habían observado.
"Hubo una frialdad bárbara, se notaba", afirmó. "No hablaban entre ellos. Parecían unos chicos", agregó.
Incluso apeló a una comparación que rápidamente se volvió viral: "Parecían una pareja y que estaba la vieja loca en el medio". Carlotto también admitió que intentó acercarlos y lamentó la situación: "No fue muy sonriente la relación".
Además, expresó su molestia por algunos de los cánticos partidarios que se escucharon durante la actividad: "Me molestó que gritaran 'Cristina presidenta'. No estábamos para elegir candidatos".
Casi dos años después, aquel episodio vuelve a adquirir relevancia por la nueva discusión interna que atraviesa el peronismo.
Durante el reciente banderazo realizado en Parque Lezama, Máximo Kirchner volvió a cuestionar a sectores del propio peronismo y dejó una frase dirigida a Kicillof: "Los que todo el día hablan de hacer la unidad ni siquiera son capaces de ir a verla a San José para decirle: compañera, ¿cómo está?".