El PRO manifestó su solidaridad con el pueblo venezolano tras los terremotos que golpearon a Caracas y al estado La Guaira, y que dejaron cientos de muertos, miles de heridos y una compleja situación humanitaria.
A través de su cuenta oficial en la red social X, el partido presidido por Mauricio Macri publicó un mensaje dirigido a las víctimas de la tragedia y a quienes participan de las tareas de rescate.
"Todo nuestro corazón y pensamientos están con el pueblo de Venezuela en este momento tan difícil tras los terribles terremotos. Nos solidarizamos profundamente con cada familia que hoy está sufriendo y les mandamos un abrazo lleno de fuerza y esperanza a quienes trabajan en la búsqueda y rescate. No están solos", expresó la fuerza política.
El mensaje llega mientras Venezuela intenta responder a una de las mayores emergencias de los últimos años. Los dos fuertes sismos provocaron derrumbes, daños en infraestructura crítica, cortes de servicios y miles de personas afectadas, en un país que además enfrenta desde hace años una profunda crisis económica e institucional.
Las tareas de búsqueda y rescate continúan en distintas zonas afectadas, mientras las autoridades y organismos internacionales intentan determinar el alcance definitivo de la catástrofe.
Todo nuestro corazón y pensamientos están con el pueblo de Venezuela en este momento tan difícil tras los terribles terremotos. Nos solidarizamos profundamente con cada familia que hoy está sufriendo y les mandamos un abrazo lleno de fuerza y esperanza a quienes trabajan en la…
— PRO (@proargentina) June 25, 2026
El comunicado hizo foco exclusivamente en la situación actual y en el acompañamiento al pueblo venezolano, sin hacer referencias al gobierno de ese país ni a la crisis política que atraviesa desde hace años.
La tragedia ocurre además en un escenario particularmente complejo para Venezuela, donde el terremoto impactó sobre un sistema de infraestructura y de servicios públicos ya debilitado por la prolongada crisis económica e institucional. Esa situación incrementó la preocupación regional y abrió un nuevo debate sobre la llegada de ayuda internacional y la capacidad de respuesta del Estado frente a una emergencia de gran magnitud.