La decisión de Esteban Bullrich de renunciar este jueves al PRO mediante una carta dirigida a Mauricio Macri marcó el cierre formal de un vínculo político de más de dos décadas.
Su salida también reavivó el recuerdo de uno de los hitos más importantes de la historia electoral del partido: la victoria que consiguió en las elecciones legislativas de 2017 en la provincia de Buenos Aires, cuando derrotó a Cristina Kirchner en una de las contiendas más trascendentes de los últimos años.
Aquella elección representó el punto más alto del poder político de Cambiemos. El oficialismo no solo consolidó el liderazgo nacional de Mauricio Macri, sino que logró imponerse en el principal distrito electoral del país frente a una ex presidenta que buscaba regresar al centro de la escena política.
Un dato no menor: fue la única vez que el peronismo perdió llevando a Cristina Kirchner en la boleta.
Buenos Aires, 24 de junio de 2026
— Esteban Bullrich (@estebanbullrich) June 25, 2026
Al Ing. Mauricio Macri
Presidente del PRO
De mi mayor consideración:
Por medio de la presente quiero presentar mi renuncia irrevocable al PRO, partido que tuve el honor de fundar junto a vos hace más de veinte años.
No es fácil escribir estas…
La elección del 22 de octubre de 2017 estuvo precedida por unas PASO extremadamente ajustadas. En agosto de ese año, Cristina Kirchner, candidata de Unidad Ciudadana, había superado a Bullrich por apenas 0,21 puntos porcentuales, una diferencia cercana a los 20.000 votos.
Dos meses después, el escenario cambió por completo. La lista de Cambiemos encabezada por Esteban Bullrich obtuvo el 41,39% de los votos, mientras que Cristina Kirchner alcanzó el 37,24%. La diferencia final fue superior a los cuatro puntos y rondó los 350.000 votos.
Bullrich incrementó su caudal electoral en aproximadamente siete puntos respecto de las primarias, mientras que la ex mandataria también mejoró su desempeño, aunque solo cerca de tres puntos. La fuerte polarización terminó perjudicando especialmente a Sergio Massa, cuya fuerza perdió más de cuatro puntos entre las PASO y la elección general.
El resultado permitió que Cambiemos obtuviera los dos senadores correspondientes a la mayoría por la provincia de Buenos Aires, ocupados por Esteban Bullrich y Gladys González. Cristina Kirchner ingresó por la minoría, mientras que Jorge Taiana quedó fuera del Senado.

La victoria fue interpretada por la Casa Rosada como una ratificación del rumbo político y económico iniciado en diciembre de 2015.
Durante los festejos en el complejo Costa Salguero, Mauricio Macri sostuvo que "hoy confirmamos nuestro compromiso con el cambio" y aseguró que "hemos dado pasos decididos contra las mafias del narcotráfico y la corrupción. No vamos a aflojar".
En el oficialismo entendían que el resultado fortalecía la posición del Gobierno para avanzar con una agenda de reformas económicas, fiscales e institucionales durante la segunda mitad del mandato presidencial, algo que finalmente no sucedería. De hecho, ocurrió todo lo contrario: el oficialismo perdió aliados y quedó a la defensiva de las turbulencias económicas.
Además del triunfo bonaerense, Cambiemos obtuvo victorias en gran parte del país y alcanzó alrededor del 41% de los votos a nivel nacional, consolidando el mejor desempeño electoral de la gestión macrista.

Dentro del oficialismo existía consenso en que la principal arquitecta del triunfo había sido la entonces gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal.
Luego de la derrota en las PASO, Vidal encabezó personalmente la campaña en el territorio bonaerense y concentró buena parte de las recorridas por el conurbano.
Al subir al escenario la noche del triunfo, Bullrich resumió esa idea con una frase que quedó registrada en los festejos: "Sí, se pudo. Gracias a María Eugenia".
Por su parte, Vidal buscó moderar el clima de celebración cuando desde la militancia comenzaron los cantos de "No vuelven más". La gobernadora interrumpió los cánticos y respondió: "No. No. Esta es una noche para unirnos, no para seguirnos dividiendo".
Luego agregó: "Esta elección no la ganó ni el presidente ni la gobernadora. La ganaron los bonaerenses, que apoyaron el cambio".
Bullrich fue uno de los primeros dirigentes en hablar desde el escenario del búnker oficialista.
"Somos la generación del cambio", afirmó ante la militancia. Y agregó: "Somos la generación que vino a cambiar la provincia para siempre".
Al día siguiente de la elección, el entonces senador electo insistió en que el resultado debía interpretarse con prudencia. "Este triunfo no representa un cheque en blanco", afirmó, al tiempo que sostuvo que "sería un error caer en la soberbia".
También reveló que intentó comunicarse con Cristina Kirchner luego de conocerse los resultados: "La llamé y no me atendió".
La elección de 2017 tuvo además un fuerte valor simbólico para el kirchnerismo. Fue la primera derrota personal de Cristina Kirchner como candidata en una elección desde el retorno de la democracia.
Si bien logró aumentar su cantidad de votos respecto de las PASO y consiguió regresar al Senado por la minoría, el resultado abrió un período de reacomodamiento interno dentro del peronismo, donde comenzaron nuevos debates sobre el liderazgo opositor y la reorganización del espacio.
En distritos históricamente favorables al kirchnerismo, como La Matanza, Cristina mantuvo una amplia ventaja. Sin embargo, Cambiemos consiguió reducir diferencias en otros municipios del conurbano y obtuvo resultados contundentes en el interior bonaerense, en ciudades como La Plata, Mar del Plata, Bahía Blanca, San Isidro y Vicente López, claves para revertir el resultado de las primarias.