Hay artistas que quedan asociados para siempre a una banda. En el caso de Semilla Bucciarelli, su nombre remite inevitablemente a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Sin embargo, desde hace tiempo viene construyendo un camino donde la música comparte protagonismo con otra de sus grandes pasiones: las artes plásticas.
Radicado desde hace años en Córdoba, el exbajista reconoce que encontró allí la tranquilidad que necesitaba. Entre su taller, las sierras y los proyectos artísticos, asegura que la pintura terminó ocupando un lugar todavía más importante que la música en su vida.
"Yo creo que la plástica me define más. Es un trabajo muy personal, donde todas las decisiones pasan por uno. Pero también logré unir las dos cosas con la tecnología y eso me encanta", resumió durante una extensa entrevista.
Mucho antes de integrar una de las bandas más influyentes de la historia del rock argentino, Bucciarelli ya experimentaba con el dibujo, la pintura y distintas formas de expresión artística. Sus primeros contactos fueron casi de manera autodidacta, influenciado por la familia de la reconocida acuarelista Lola Frexas.

Aunque intentó estudiar dibujo y hasta tomó algunas clases de música, admite entre risas que nunca fue un gran estudiante. "Saqué un tema de oído y no fui más", recordó.
Ese espíritu inquieto lo llevó a probar distintas disciplinas: animación cuadro por cuadro, dibujo sobre cintas de 16 milímetros, ilustración digital cuando todavía era una rareza e incluso el tatuaje, actividad que abandonó porque la responsabilidad de trabajar sobre la piel ajena le generaba demasiada tensión.
Lejos de abandonar cualquiera de sus dos pasiones, Semilla encontró una forma de hacerlas convivir. Con los espectáculos actuales de La Kermesse, desarrolla una propuesta visual en la que sus dibujos se transforman en proyecciones que cubren a los músicos, la escenografía y hasta los vestuarios. "No dibujo en vivo. Trabajo las texturas antes, las grabamos y después todo eso se proyecta sobre los mamelucos y el escenario blanco", explicó.

Según contó, el objetivo no es mostrar una imagen estática sino generar movimiento constante, transformando el recital en una experiencia visual donde el dibujo dialoga permanentemente con la música.
Para Bucciarelli, el proyecto encabezado junto a Sergio Dawi terminó convirtiéndose en mucho más que un homenaje al repertorio ricotero. Considera que la incorporación de cantantes provenientes de géneros muy distintos enriqueció las canciones y les permitió encontrar nuevos matices. "Los Redondos tienen mucho de tango. Escucharlos interpretados por un cantante de tango o por una mujer les da otra dimensión", sostuvo.
También destacó que el proyecto nació como una forma de reencontrarse con el público luego del abrupto final de la banda y que la respuesta de la gente terminó superando todas las expectativas.
Durante la charla aparecieron inevitablemente los recuerdos de su extensa carrera. Semilla repasó trabajos junto a músicos de distintas generaciones del rock nacional y recordó haber compartido escenarios con figuras internacionales cuando trabajaba como asistente técnico.
Pero uno de los momentos más emotivos llegó al hablar de Luis Alberto Spinetta, a quien definió como el músico más íntegro que conoció. "De todos los músicos con los que trabajé, el Flaco fue el más humano. Era una persona íntegra", afirmó.

También evocó a bandas como Crucis y recordó el ambiente del rock argentino de los años setenta, cuando —según su mirada— todavía predominaba un fuerte compañerismo entre los artistas.
Al analizar el crecimiento de Patricio Rey, Bucciarelli evitó adjudicarle una única explicación. Reconoció que Los Redondos ayudaron a ampliar el universo social del rock argentino durante los años noventa, aunque prefirió destacar que cada banda fue haciendo su aporte para acercar el género a nuevos públicos.
Para él, el fenómeno ricotero terminó construyéndose desde la experiencia individual de cada seguidor. "Cada persona vive a Los Redondos de una manera distinta. Para cada uno significan cosas diferentes", reflexionó.
Lejos de quedarse únicamente con la música, Bucciarelli continúa explorando nuevos lenguajes. Actualmente proyecta realizar una muestra de artes plásticas junto a Sergio Dawi, mantiene colaboraciones con diseñadores y artistas visuales y sigue desarrollando técnicas que combinan ilustración, animación y proyección escénica.
A más de cuatro décadas de haber comenzado su recorrido artístico, Semilla demuestra que su búsqueda permanece intacta. Ya no se trata solamente del bajista de Los Redondos: hoy también es un artista plástico que convirtió sus dibujos en parte esencial de su manera de entender la música.