El presidente Javier Milei encabezó este jueves la conferencia inaugural de la II Edición de los Cursos de Verano CEU–María Cristina, organizada por la Universidad CEU San Pablo de Madrid, donde además recibió la Medalla de Honor, la máxima distinción que entrega esa institución académica.
Durante una extensa exposición, el mandatario dejó de lado el discurso originalmente preparado y optó por desarrollar las ideas que formarán parte de su próximo libro, La moral como política de Estado.
En ese marco, combinó reflexiones filosóficas, económicas y políticas, defendió la existencia de los monopolios en una economía libre, relató cuál fue el texto que modificó de manera definitiva su pensamiento económico y describió la experiencia de gobernar como estar sentado en "la silla eléctrica".

Uno de los momentos centrales del discurso fue cuando el Presidente recordó el episodio que, según contó, modificó por completo su manera de entender la economía.
Milei explicó que durante más de 25 años enseñó Microeconomía y Teoría del Equilibrio General, convencido de los postulados tradicionales sobre competencia y estructuras de mercado. Sin embargo, aseguró que un exalumno le acercó el ensayo Monopolio y competencia, del economista austríaco Murray Rothbard.
"Recuerdo que eran 140 hojas. Tres horas después, cuando terminé de leerlo, dije: todo lo que enseñé sobre estructuras de mercado durante los últimos 25 años está mal", relató.
A partir de esa lectura, contó que comenzó a profundizar en la Escuela Austríaca y terminó adoptando una posición anarcocapitalista.

Buena parte de la conferencia estuvo dedicada a cuestionar la teoría económica tradicional sobre los monopolios.
Milei sostuvo que las estructuras concentradas de mercado no deben ser vistas como un problema sino como una consecuencia natural del crecimiento económico y de la innovación.
Según explicó, durante los últimos dos siglos la población mundial se multiplicó más de diez veces y el PBI per cápita creció alrededor de quince veces, un proceso que vinculó directamente con la existencia de rendimientos crecientes.
"Los rendimientos crecientes están asociados a estructuras de mercados concentrados. Sin embargo, la teoría económica sostiene que no son eficientes y que deben ser regulados", señaló.
Para el mandatario, allí existe una contradicción: "¿Cómo puede ser que algo que sacó a tanta gente de la pobreza sea considerado malo por la teoría económica?".
Desde esa perspectiva, criticó el concepto de "fallas de mercado" y afirmó que muchas regulaciones terminan destruyendo precisamente los incentivos que permiten innovar e invertir.
También reivindicó el concepto de "destrucción creativa" desarrollado por Joseph Schumpeter y sostuvo que la posibilidad de obtener ganancias extraordinarias constituye el incentivo necesario para que exista inversión y crecimiento.
El Presidente cuestionó además el modo en que parte de la teoría económica analiza el funcionamiento de los mercados.
Según explicó, muchos economistas consideran que cuando la realidad no coincide con los modelos matemáticos tradicionales, el problema no está en el modelo sino en la realidad. "La realidad no está equivocada", afirmó.
En ese sentido, reivindicó los aportes de economistas como Hans-Hermann Hoppe y Jesús Huerta de Soto, a quienes citó como referentes para desarrollar una teoría alternativa sobre la eficiencia económica basada en la propiedad privada, el principio de no agresión y la libertad individual.

Otro de los ejes del discurso fue la experiencia de gobernar.
Milei definió la Presidencia como "la silla eléctrica", una metáfora con la que buscó describir la enorme cantidad de restricciones políticas, institucionales y económicas que enfrenta quien ocupa el Poder Ejecutivo. "No es fácil estar en la silla eléctrica", sostuvo.
Recordó además que antes de llegar al Gobierno cuestionaba con dureza a quienes tomaban decisiones económicas y que esa percepción cambió completamente cuando le tocó ejercer el poder.
Incluso contó que le pidió disculpas públicamente al economista Juan Carlos de Pablo, con quien mantenía frecuentes discusiones sobre la política económica.
"Me di cuenta de que él no era condescendiente con los funcionarios, sino que entendía la enorme cantidad de restricciones que enfrenta quien está gobernando", explicó.
En ese marco, adelantó que una vez finalizado su mandato tiene decidido retirarse definitivamente de la política: "Cuando termine me voy a ir a un campo, con mis hijitos de cuatro patas, a leer, escribir y dar conferencias".
También sostuvo que, una vez fuera del poder, no considera apropiado opinar sobre decisiones concretas de gobierno porque quien no ocupa "la silla eléctrica" desconoce las restricciones que enfrenta el presidente de turno.
La última parte de la exposición estuvo dedicada a explicar el concepto central de su próximo libro, La moral como política de Estado.
Según Milei, toda decisión de gobierno debe apoyarse sobre tres pilares: los valores éticos y morales, la eficiencia económica y el utilitarismo político.
Afirmó que el primer elemento debe prevalecer sobre los demás y reivindicó la influencia de la filosofía griega, el derecho natural, el estoicismo, Adam Smith y los valores judeocristianos.
En esa línea, insistió en que "no vale todo para ganar" y sostuvo que el éxito político pierde legitimidad cuando se alcanza sacrificando principios éticos.
Como ejemplo utilizó distintos pasajes de la mitología griega y defendió la necesidad de mantener coherencia entre los valores proclamados y las decisiones concretas de gobierno.