La pobreza volvió a crecer en la Ciudad de Buenos Aires y cortó una racha de cinco trimestres consecutivos de mejora. Según el informe publicado este viernes por el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), el 21,1% de los habitantes de la Ciudad vive por debajo de la línea de pobreza, mientras que la indigencia alcanzó al 8,9% de la población.
En términos absolutos, unas 651.000 personas son pobres y, dentro de ese universo, 274.000 no logran cubrir siquiera el costo de la Canasta Básica Alimentaria.
El informe advierte además que la indigencia fue el componente que más aumentó respecto de un año atrás, al tiempo que volvió a reducirse el peso de la clase media.
Creció la indigencia
El relevamiento oficial muestra que la pobreza pasó del 19,9% al 21,1% de la población en la comparación interanual. Sin embargo, el dato más preocupante es el fuerte crecimiento de la indigencia, que escaló del 6,2% al 8,9%, lo que implica que 83.000 personas más quedaron en esa situación respecto del primer trimestre de 2025.

Entre los grupos más afectados aparecen los hogares con niños y niñas menores de 14 años y los ubicados en la zona sur de la Ciudad.
En este último caso, la incidencia de la pobreza alcanza al 24,9% de los hogares. Además, el 34% de los menores de 18 años vive en hogares pobres.
El deterioro también se reflejó en los sectores medios. El informe señala que la participación de la denominada "clase media" cayó del 48,6% al 47,2% de la población en el último año, mientras que también retrocedió el sector medio frágil. En conjunto, ambos segmentos perdieron participación frente al crecimiento de la pobreza y la vulnerabilidad.
En paralelo, la población considerada vulnerable —aquella que no es pobre pero tampoco logra superar con holgura el costo de la canasta total— aumentó hasta representar el 10,4% de los habitantes de la Ciudad.
Sumados los pobres y los vulnerables, el informe concluye que el 31,5% de los porteños, unas 971.000 personas, enfrenta dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

El IDECBA atribuye el empeoramiento de los indicadores a que los ingresos de los hogares más vulnerables no lograron seguir el ritmo de aumento de la canasta básica durante el último año.
Como consecuencia, volvió a crecer la pobreza por ingresos, especialmente la indigencia, y se redujo nuevamente el peso de la clase media dentro de la estructura social porteña.