La Corte Suprema de Justicia de la Nación dejó firme la condena a prisión perpetua contra Claudia Alejandra Ayala, la mujer hallada culpable de asesinar a golpes a su hijo de un año y nueve meses y de enterrar su cuerpo en un descampado de Ostende, en el partido bonaerense de Pinamar.
Con las firmas de los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, el máximo tribunal desestimó por inadmisible el recurso extraordinario presentado por la defensa, cerrando así la última vía judicial que buscaba revertir la sentencia por homicidio agravado por el vínculo.
El crimen ocurrió entre el mediodía del 17 de octubre de 2015 y la medianoche del día siguiente. Según se acreditó en la causa, Ayala provocó la muerte de su hijo, Benjamín, quien ni siquiera contaba con documento de identidad, al golpearlo en la cabeza hasta causarle un traumatismo craneoencefálico con fractura de la base del cráneo. Luego, además, le provocó asfixia mecánica antes de deshacerse del cuerpo.

Tras el asesinato, la mujer enterró al niño en un descampado cercano. El cadáver fue encontrado dos días después, en un hallazgo que conmocionó a la comunidad local y dio inicio a una investigación que, con el paso del tiempo, terminó desmoronando la versión inicial de la acusada.
En un primer momento, Ayala intentó desviar la investigación al acusar a un hombre al que señaló como el supuesto padre del niño. Incluso brindó detalles sobre cómo, según su relato, habría cometido el crimen. La acusación derivó en un operativo para detenerlo.
Sin embargo, el hombre —un músico de una banda de cumbia que trabajaba como techista y padre de tres hijos— negó cualquier vínculo con Ayala. Aseguró que no la conocía y sostuvo que no encontraba explicación para la falsa imputación. Su coartada fue respaldada por testigos que confirmaron que, al momento del crimen, se encontraba junto a su madre en una localidad vecina.
Durante la investigación también surgieron testimonios vecinales que describieron un contexto de violencia intrafamiliar. Según declararon, Ayala maltrataba y golpeaba frecuentemente a sus hijos y tenía conductas agresivas recurrentes.
Con esos elementos, la mujer fue detenida, procesada y finalmente condenada en juicio oral como autora del homicidio.
La sentencia fue luego ratificada por el Tribunal de Casación bonaerense. Más tarde, la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires rechazó por unanimidad un recurso de inaplicabilidad de ley presentado por la defensa.
El planteo ante la Corte nacional constituía el último intento para revertir la condena. Con su rechazo, la pena de prisión perpetua quedó definitivamente firme.