Diego Santilli atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera política. Tras ser designado como nuevo jefe de Gabinete nacional, el dirigente suma un nuevo capítulo a una extensa trayectoria de casi tres décadas dentro del Estado, donde ocupó cargos en los niveles municipal, porteño, provincial y nacional.
Su desembarco en la Jefatura de Gabinete no solo representa un salto dentro del gobierno de Javier Milei, sino también la consolidación de un perfil que lo convirtió, a lo largo de los años, en uno de los dirigentes más versátiles del PRO.
Desde sus primeros pasos en la administración pública hasta convertirse en una de las principales figuras del oficialismo, Santilli acumuló experiencia tanto en la gestión como en las urnas.
Con una carrera marcada por funciones ejecutivas de peso y campañas electorales exitosas, ahora afrontará el desafío más complejo de su vida política: conducir la coordinación del Gobierno nacional en un contexto de alta tensión política y parlamentaria.

La historia de Diego Santilli en el Estado comenzó durante la década del 90, cuando ocupó distintos cargos técnicos en la administración pública.
Entre sus primeras responsabilidades se destacó como director de Planeamiento Estratégico en la Secretaría de Producción y Servicios de la entonces Municipalidad de Buenos Aires.
Posteriormente fue coordinador de la Dirección General de Administración del Ministerio del Interior de la Nación y luego director de Recursos Humanos de la Dirección Nacional de Migraciones, cargos que le permitieron adquirir experiencia en la administración pública nacional.
Aquella etapa fue construyendo el perfil de un funcionario con conocimiento de la gestión antes de convertirse en una figura política de alto perfil.

Con el inicio de los años 2000 comenzaron sus primeras responsabilidades de mayor peso institucional.
En 2000 fue designado vicepresidente del Instituto de Previsión Social (IPS) de la provincia de Buenos Aires, mientras que un año más tarde pasó a integrar el directorio del Banco Ciudad como representante de la oposición durante la gestión de Aníbal Ibarra al frente de la Ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, uno de los cargos que mayor visibilidad le dio fue el de ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires, función que desempeñó entre 2009 y 2013. Ya con Mauricio Macri en el poder.
Durante esos años quedó al frente de áreas sensibles vinculadas con el mantenimiento urbano, espacios verdes, higiene y obras públicas, convirtiéndose en uno de los funcionarios más visibles del gabinete porteño.

El otro salto político llegó en 2015, cuando fue elegido vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires acompañando a Horacio Rodríguez Larreta.
Permaneció en ese cargo durante dos mandatos consecutivos, hasta 2023, convirtiéndose en uno de los dirigentes con mayor continuidad dentro del Ejecutivo porteño.
Durante esos ocho años amplió considerablemente sus responsabilidades políticas y administrativas, participando en la coordinación general de la gestión capitalina.
En 2018 sumó una de las áreas más complejas del Gobierno de la Ciudad. Sin abandonar la Vicejefatura, asumió simultáneamente el Ministerio de Seguridad porteño, desde donde quedó al frente de la Policía de la Ciudad y de la política de seguridad pública.

Además de su recorrido como funcionario, Santilli construyó un perfil electoral competitivo.
Las elecciones legislativas de 2021 marcaron uno de los hitos de su carrera política. Como candidato en la provincia de Buenos Aires obtuvo un resonante triunfo que lo posicionó como una de las principales figuras opositoras del distrito más importante del país. Venció primero a Facundo Manes en la interna de Juntos, y luego derrotó a la lista peronista encabezada por Victoria Tolosa Paz.
Cuatro años más tarde, en octubre de 2025, volvió a protagonizar otra elección de alto impacto en territorio bonaerense. Derrotó sorpresivamente al peronismo con la foto de José Luis Espert en la boleta y consolidó la imagen de un dirigente capaz de competir con éxito incluso en escenarios adversos.

En 2025 dio otro salto al asumir como ministro del Interior. Desde ese lugar adoptó un perfil mucho más reservado, alejándose de la exposición mediática para concentrarse en una tarea política clave: reconstruir el vínculo entre la Casa Rosada y los gobernadores.
Su gestión estuvo enfocada en negociar reclamos por obras públicas, fortalecer los canales de diálogo con las provincias y conseguir respaldo político para distintos proyectos impulsados por el Gobierno nacional, especialmente la eliminación de las PASO.