Manuel Adorni finalmente dejó la Jefatura de Gabinete de Ministros en medio de la investigación en su contra por presunto enriquecimiento ilícito.
La caída del funcionario más cuestionado del Gobierno de Javier Milei se produce luego de tres meses y medio de presión judicial, política y mediática que paralizaron la agenda legislativa del oficialismo y terminaron por hacer insostenible su continuidad.
Este viernes, Adorni canceló todas sus reuniones de agenda. Ese mismo día, el presidente Javier Milei dijo desde Madrid algo que nunca había dicho: que si la Justicia lo declaraba culpable, lo echaría "de una patada". Fue la primera vez que el Presidente abrió la puerta a una salida.
Este mismo día, el diario La Nación reveló que Adorni había comprado en su cuenta personal de Mercado Libre un monitor gamer y dos proyectores para videojuegos por un total de 5.848.589 pesos, más que su sueldo de ese mes, usando tarjetas de crédito de dos funcionarios que trabajaban bajo sus órdenes. El dato circuló por los chats de los funcionarios del Gobierno y profundizó el malestar interno.
La salida se comunicó a través de una carta, donde el funcionario saliente explicó los motivos de su decisión y agradeció al presidente Javier Milei. "Estoy yendo contra mis deseos", indicó, y cargó contra los "ataques mediáticos" y las "mentiras extremas" del periodismo.
Por el momento no se anunció formalmente quién será el reemplazante, aunque todo apunta a Diego Santilli. En ese caso, las funciones del Ministerio de Interior podrían quedar incorporadas dentro de la Jefatura de Gabinete. Este domingo se comunicaría.
Gracias por su confianza Presidente. Ha sido un verdadero honor.
— Manuel Adorni (@madorni) June 27, 2026
Fin. pic.twitter.com/AJyuy6nDOY
El detonante inmediato fue la combinación de cuatro frentes que confluyeron al mismo tiempo.
El judicial: el fiscal Gerardo Pollicita preparaba un requerimiento de justificación patrimonial —el paso previo a una indagatoria— y había pedido la última batería de informes a billeteras de criptomonedas, al country Indio Cuá, a ARCA y a la DAFI. El plazo para tener todo listo era antes de la feria judicial de invierno del 20 de julio.
El parlamentario: el martes 30 de junio había una reunión en la comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados y el miércoles 1° de julio en la del Senado para tratar los proyectos de interpelación. En la Casa Rosada descartaban que, de llegar a esa instancia, Adorni saliera bien parado. "Lo masacran", decían senadores oficialistas.
El aliado: el PRO, la UCR y los gobernadores dialoguistas habían hecho saber que no podían seguir rescatando al Gobierno semana tras semana a un costo político cada vez más alto. La presión de Patricia Bullrich sobre Karina Milei fue sostenida durante semanas.
El interno: Adorni había perdido funciones. Le quitaron la vocería, que pasó al economista Adrián Ravier, y el secretario de Prensa Javier Lanari también salió. Lo que quedaba en la Jefatura de Gabinete era cada vez más un cascarón vacío.
Gran reunión con Adrián Ravier, flamante Vocero Presidencial.
— Manuel Adorni (@madorni) June 22, 2026
En esta etapa de transformación, su rol será clave para comunicar y explicar los principales hitos económicos del país; un eje central para el que su perfil como economista aportará el valor y la claridad que los… pic.twitter.com/9mPROuA6jd
Todo empezó el 8 de marzo, cuando se conoció que la esposa de Adorni, Bettina Angeletti, había viajado en el avión presidencial a Nueva York. Lo que siguió fue una acumulación de revelaciones que no paró:
Esa última frase fue la más dañina. Adorni había dicho en tres oportunidades distintas que "nunca existió ocultación alguna" en sus declaraciones juradas. La televisión lo mostró diciendo lo contrario.
El recorrido del discurso presidencial sobre Adorni fue una escalera descendente:
El hecho no cierra el expediente. Adorni sigue imputado en la causa por presunto enriquecimiento ilícito que lleva el fiscal Gerardo Pollicita ante el juez Ariel Lijo. El requerimiento de justificación patrimonial vendrá de todos modos. Si sus explicaciones no convencen al fiscal, el siguiente paso es la indagatoria.
Su hermano, Francisco Adorni, también enfrenta un pedido de indagatoria por parte del fiscal Guillermo Marijuan por presunta omisión maliciosa en sus declaraciones juradas.
El enriquecimiento ilícito es el único delito en el que la carga de la prueba se invierte: no es el fiscal quien tiene que probar que el dinero tiene origen delictivo, sino el propio imputado quien debe acreditar que su patrimonio creció de manera lícita.