La investigación por el asesinato del policía federal sumó una detención clave con fuerte impacto en la causa. Eduardo Muñoz, apuntado por los investigadores como el presunto cabecilla del clan acusado de emboscar y asesinar al agente durante un operativo antidrogas en Rosario, quedó formalmente imputado junto a su hijo de 17 años.
La acusación fue formalizada por los fiscales federales Matías Scilabra, a cargo de PROCUNAR NEA, y Gonzalo Ruggeri, quienes sostienen que ambos integraron el grupo que abrió fuego contra efectivos de la Policía Federal el pasado 11 de junio en Villa Banana, uno de los barrios más conflictivos de Rosario por el avance del narcomenudeo.
Según la hipótesis fiscal, los agentes desarrollaban tareas en el marco del Plan Bandera, orientado a combatir la comercialización de estupefacientes, cuando interceptaron al grupo sospechoso y fueron atacados a tiros.
De acuerdo con la imputación, Eduardo Muñoz habría ocupado un rol central dentro de una asociación ilícita dedicada al narcotráfico y otras actividades delictivas. La estructura, según la acusación, estaría integrada además por Jorge M., Luis Miguel M. y Mario Ezequiel P., junto a otros sospechosos identificados por los alias de “Diente de Lata”, “Mojarra” y “Colombiano”, entre otras personas aún no identificadas.

A Muñoz padre se le atribuyó haber “tomado parte, cooperado y ayudado a la formación y mantenimiento de una organización criminal”. Además, fue imputado como coautor de comercialización de estupefacientes, homicidio calificado contra un miembro de una fuerza de seguridad pública y tenencia ilegítima de armas de fuego.
El sospechoso había sido detenido el 25 de junio por la Policía de Santa Fe. Sobre él pesaba una recompensa de $20 millones ofrecida por el Ministerio de Seguridad. Con su captura, se convirtió en el quinto detenido por el crimen de Manfredi.
El hijo adolescente de Muñoz también fue imputado por la Justicia. En su caso, se lo acusó de integrar la organización criminal y de participar como coautor en la comercialización de drogas, el homicidio calificado del agente y dos tentativas de homicidio calificadas contra otros efectivos.
Además, enfrenta cargos por tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil y de guerra. Mientras Eduardo Muñoz permanecerá en prisión preventiva durante un año, su hijo cumplirá la medida bajo arresto domiciliario.
La audiencia, reservada para las partes, fue encabezada por el juez de garantías Carlos Vera Barros, con intervención de la defensora pública María Fernanda Tugnoli.
En paralelo, la causa continúa avanzando. Otros dos acusados ya cumplen prisión preventiva por un año, mientras que esta semana un nuevo sospechoso fue detenido por personal de la División Unidad Operativa de Investigaciones Especiales de Rosario.