27/06/2026 - Edición Nº1236

Policiales

Crimen en Tucumán

Declaró el acusado por el femicidio de Erika Alvarez: “Que quede en claro que no la maté”

27/06/2026 | “El Militar” Sosa declaró por primera vez tras cinco meses detenido y negó haber cometido el femicidio.



Cinco meses después de su detención, Felipe “El Militar” Sosa decidió hablar por primera vez ante la Justicia. Lo hizo con una frase contundente que marcó el tono de su declaración: “Que quede en claro que no maté a Érika”. Con esas palabras, el principal acusado por el femicidio de Érika Antonella Álvarez, ocurrido en el mes de enero pasado en Tucumán, rompió el silencio y ensayó su primera defensa formal antes del juicio oral.

La declaración se produjo durante una audiencia clave en la que el Ministerio Público Fiscal no solo escuchó la versión del imputado, sino que además incorporó nuevas evidencias y reformuló la acusación contra los cuatro imputados por el crimen.

Sosa insistió en despegarse del asesinato y negó haber tenido un vínculo reciente con la víctima. “No pude haberla matado. No tenía vínculos con ella. La última vez que estuve con ella fue en mayo de 2024. Estaba totalmente solo”, sostuvo ante el juez.

Pero la hipótesis del fiscal Pedro Gallo apunta en dirección opuesta. Para la acusación, Érika fue asesinada a golpes el 7 de enero dentro de la vivienda donde residía Sosa. Luego, su cuerpo habría sido colocado en una bolsa de residuos y abandonado en un descampado de Manantial Sur.

Las nuevas pericias de la fiscalía

Durante la audiencia, la auxiliar fiscal Carolina Brito Ledesma, por instrucciones de Gallo, informó que las nuevas pericias fortalecieron la teoría acusatoria.

Según explicó, los estudios genéticos realizados en la causa permitieron descartar la participación de terceras personas en el homicidio. De acuerdo con esos análisis, los únicos rastros biológicos relevantes hallados corresponden a Sosa, un dato que, para la fiscalía, refuerza la hipótesis de que fue el autor material del femicidio.

El abogado querellante Carlos Garmendia, representante de la familia de la víctima, interpretó la declaración del acusado como parte de una estrategia defensiva orientada a sembrar dudas sobre la reconstrucción del crimen.

Según sostuvo, la defensa busca instalar que Érika mantenía con Sosa una relación vinculada a la comercialización de drogas, una versión que —afirmó— todavía no fue respaldada con pruebas documentales incorporadas al expediente.

La estrategia de la defensa rumbo al juicio

La defensa, encabezada por los abogados Marcelo Cosiansi y Nicolás Ruiz Flores, sostiene una lectura completamente distinta del expediente.

Los letrados cuestionan las conclusiones de la autopsia oficial y aseguran haber incorporado informes elaborados por especialistas forenses que contradicen los resultados periciales de la acusación.

Para Cosiansi, la verdadera causa de muerte de Érika sigue siendo materia de discusión y deberá ser uno de los puntos centrales del juicio oral.

Además de Sosa, permanecen imputados Justina Gordillo, pareja del acusado al momento del crimen; Nicolás Navarro Flores, amigo personal; y Jorge Orlando “Chicho” Díaz, empleado de confianza.

Según la fiscalía, Gordillo habría colaborado en el ocultamiento del cuerpo, la eliminación de pruebas y la fuga de Sosa. A Navarro Flores se le atribuye haber intervenido en la desaparición de bolsas con pertenencias de la víctima y ofrecer una propiedad familiar para ocultar el cadáver. En tanto, Díaz está acusado de participar en la limpieza de la vivienda donde ocurrió el crimen.

Pese a los cuestionamientos de las defensas, el juez Bernardo L’Erario Babot convalidó la reformulación de la acusación y habilitó el avance de la causa hacia el juicio oral, instancia en la que se pondrán a prueba las distintas hipótesis sobre la mecánica del femicidio y la responsabilidad penal de los acusados.