La caída política de Manuel Adorni no fue producto de un único episodio. Durante los últimos cien días de su gestión como jefe de Gabinete, el funcionario fue acumulando polémicas, explicaciones cuestionadas y fuertes cruces con periodistas y legisladores que terminaron confluyendo en un ocaso anunciado.
Lo que durante meses el Gobierno defendió como una campaña de denuncias infundadas terminó adquiriendo otra dimensión cuando el propio Adorni reconoció públicamente, durante una entrevista en LN+, que durante años mantuvo ahorros no declarados, que debió rectificar sus declaraciones juradas de 2023 y 2024 y que parte de su patrimonio provenía de dinero "en negro" generado antes de ingresar a la función pública.
Esa admisión modificó completamente la lectura de varias de sus intervenciones públicas recientes, en las que había rechazado cualquier irregularidad y asegurado que toda su situación patrimonial era correcta. Fue el principio del fin.
Estos fueron los cuatro momentos que terminaron marcando el final de su gestión.

La primera gran controversia comenzó en marzo, cuando trascendió que Bettina Angeletti, esposa de Manuel Adorni, había viajado junto a la comitiva presidencial que acompañó a Javier Milei a Nueva York.
La presencia de Angeletti, que no ocupaba ningún cargo público, generó cuestionamientos sobre el uso del avión presidencial y motivó pedidos de informes en el Congreso.
Consultado por Eduardo Feinmann, Adorni defendió la decisión. "Yo vengo una semana a deslomarme acá", respondió. La particular palabra se viralizó y florecieron memes de todo tipo.
También explicó que había querido que su esposa lo acompañara porque "es mi compañera de vida" y "es la que me da una mano de más acá", además de señalar que ella tenía actividades profesionales previstas en Estados Unidos.
La explicación no logró desactivar la polémica y abrió la primera gran discusión pública sobre cuestiones vinculadas a su conducta como funcionario.
Pocos días después, el 25 de marzo, llegó otro episodio que, con el paso del tiempo, adquiriría un significado completamente distinto.
Durante una conferencia de prensa, el periodista Nicolás Gallardo lo consultó por inconsistencias detectadas en sus declaraciones juradas y por bienes que, según distintas investigaciones periodísticas, no aparecían informados.
La respuesta de Adorni fue contundente. "Prácticamente todo lo que decís es falso", lanzó.
Lejos de limitarse a responder la consulta, acusó al periodista de mentir, le reclamó disculpas públicas y sostuvo que toda la información patrimonial estaba correctamente presentada.
Cuando Gallardo insistió específicamente sobre una propiedad en Exaltación de la Cruz que no figuraba en la documentación pública, el jefe de Gabinete respondió: "Todo lo que tiene que estar declarado está correctamente declarado, en cada uno de los organismos".
Y cerró con una frase que luego sería ampliamente recordada: "Está todo impecable".
Meses después, esa afirmación quedó directamente contradicha por el reconocimiento del propio funcionario de que había debido rectificar sus declaraciones patrimoniales.
El 29 de abril, durante su informe de gestión en la Cámara de Diputados, Adorni volvió a defender enfáticamente la transparencia de su patrimonio.
Frente a los legisladores sostuvo que había cumplido con todas las obligaciones previstas por la Ley de Ética Pública. "Nunca existió ocultación alguna", aseguró.
También explicó que los bienes correspondientes a su grupo familiar formaban parte del anexo reservado presentado ante la Oficina Anticorrupción y que toda la documentación requerida se encontraba a disposición de la Justicia.
Incluso afirmó que la Oficina Anticorrupción registraba correctamente toda su actividad patrimonial y descartó cualquier incompatibilidad.
Su intervención concluyó con un cerrado aplauso del bloque oficialista, en presencia del presidente Javier Milei, Karina Milei y gran parte del gabinete nacional.
Sin embargo, apenas dos meses después, el propio Adorni reconocería que esas declaraciones debían ser modificadas.
El punto de inflexión llegó finalmente durante una entrevista concedida a LN+, donde el jefe de Gabinete confirmó que había presentado tanto su declaración jurada correspondiente como las rectificaciones de los ejercicios 2023 y 2024. "La declaración jurada ya la presenté antes de venir acá", anunció.
Pero la mayor sorpresa apareció cuando explicó el origen de las diferencias detectadas por la Justicia: "Toda mi vida trabajé en el sector privado y siempre ahorramos. Lo hicimos en negro como lo hizo la mayoría de los argentinos".
Según relató, al ingresar al Gobierno copió declaraciones anteriores sin incorporar esos fondos y recién comenzó a reconstruir su patrimonio después de ser denunciado por presunto enriquecimiento ilícito. "El abogado me dice que reconstruyamos el patrimonio", contó.
También reconoció que durante años invirtió en bitcoin con dinero que tampoco había sido declarado: "Ganamos bastante dinero con esta inversión". Concretamente, invirtió alrededor de 200 mil dólares y ganó 300 mil. "No lo declaramos porque la manera de escaparte de la política era ahorrando en negro", lanzó.
Además, sostuvo que conserva toda la documentación de esas operaciones y aseguró estar dispuesto a afrontar las consecuencias tributarias: "Voy a pagar hasta el último impuesto y todas las multas, pero no soy un chorro".