El Negrito Manuel, cuyo nombre completo fue Manuel Costa de los Ríos, nació hacia 1604 en Cabo Verde, África Occidental. A los ocho años fue vendido como esclavo y trasladado a Brasil, desde donde llegó al Río de la Plata para ser comercializado en Buenos Aires. Su destino cambió en 1630, cuando fue testigo del primer milagro de la Virgen de Luján.
La historia cuenta que dos imágenes de la Purísima Concepción viajaban hacia Santiago del Estero. Al detenerse en el río Luján, las carretas quedaron inmóviles. Solo al retirar una de las imágenes, los bueyes pudieron avanzar. Esa pequeña figura de 38 centímetros de terracota quedó en el lugar y se convirtió en la Virgen de Luján, patrona de la Argentina.
El administrador de la estancia, Bernabé González Filiano, encomendó al "Negrito" Manuel el cuidado de la imagen. Durante más de 50 años, Manuel fue su custodio, limpiando la capilla, fabricando velas y recibiendo a los fieles que llegaban en busca de consuelo. Su entrega lo convirtió en un referente espiritual, conocido como “ser de la Virgen nomás”.

En 1671, la devota Ana de Matos adquirió la imagen y la trasladó a su hacienda en Luján. Manuel fue liberado y pasó a ser considerado “propiedad de la Virgen”, acompañándola en cada traslado. Se cuenta que cuando la imagen desaparecía misteriosamente, siempre regresaba al sitio donde estaba Manuel, reforzando la idea de un vínculo inseparable.
El Negrito Manuel murió en 1686, a los 82 años, y fue enterrado en la Capilla de Montalvo, cerca de la Basílica de Luján. Su figura quedó asociada a la resistencia afrodescendiente y a la integración cultural entre Argentina y Cabo Verde, donde aún se lo recuerda como símbolo de la diáspora.
En tiempos recientes, su legado cobró nueva fuerza. En 2016 se inició la causa de beatificación en el Vaticano, impulsada por comunidades afrodescendientes y fieles argentinos. El proceso busca reconocer oficialmente su santidad y destacar su papel como primer esclavo venerado en el país.

Hoy, el Negrito Manuel es más que un personaje histórico: representa la unión espiritual entre Argentina y Cabo Verde, la memoria de la esclavitud y la fuerza de la fe. Su vida recuerda que la identidad argentina también se construyó con raíces africanas, y que la devoción popular puede transformar la historia en un puente de culturas.
Así como Manuel fue el puente espiritual entre dos pueblos separados por el Atlántico, el próximo partido en la Copa del Mundo se convierte en un símbolo deportivo de esa unión. En la cancha se enfrentarán la Selección Argentina, heredera de la devoción a la Virgen de Luján, y el equipo caboverdiano, que celebra su primera clasificación de fase de grupos en un Mundial.
El recuerdo del Negrito Manuel, nacido en Cabo Verde y convertido en custodio de la Virgen en Luján, ofrece un marco único: lo que antes fue un lazo de fe y resistencia, hoy se proyecta en un encuentro futbolístico que une historia, cultura y deporte.
El partido que enfrentará a ambas naciones por los dieciseisavos de final se jugará el viernes 3 de julio a las 21:00 (hora argentina) en el Hard Rock Stadium de Miami, un escenario con capacidad para más de 65 mil espectadores. La transmisión estará a cargo de TyC Sports, TV Pública y DSports, al tiempo que en streaming podrá verse por DGO y Flow.
