La renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete también pone punto final a una etapa que comenzó mucho antes de su desembarco en ese cargo.
Su primera aparición como vocero presidencial, apenas dos días después de la asunción de Javier Milei, mostró a un funcionario que prometía diálogo permanente con la prensa, respeto por el periodismo y una relación abierta con los medios.
Con el correr de los meses, sin embargo, ese perfil inicial fue cambiando. Las conferencias de prensa comenzaron a estar atravesadas por cruces cada vez más duros con periodistas, ironías, descalificaciones personales y un estilo confrontativo que terminó convirtiéndose en una marca registrada de su gestión.
Para buena parte de sus seguidores, esas intervenciones eran celebradas como "domadas"; para sus críticos, reflejaban un creciente deterioro del vínculo institucional entre el Gobierno y la prensa.
A la luz de su salida del Gobierno, aquella primera conferencia adquiere un valor especial porque permite contrastar los temas iniciales con la evolución que tuvo su gestión como vocero.
El 11 de diciembre de 2023, Manuel Adorni ingresó por primera vez a la sala de conferencias de Casa Rosada como vocero presidencial.
Su presentación estuvo marcada por un tono cordial y hasta distendido: "Muy buenos días a todos. Bienvenidos. ¡Cuánta gente! No esperaba tamaña repercusión".
Luego recordó su trayectoria como periodista y explicó por qué Javier Milei lo había elegido para ocupar ese rol. Fue precisamente desde esa experiencia donde planteó cuál sería el espíritu de su gestión: "El respeto por el periodismo, el respeto por cada uno de ustedes y el respeto por la libre opinión para mí son innegociables”.
La frase quedó rápidamente instalada porque definía el modelo de relación que, según prometía, tendría con los periodistas.
"Acá se van a encontrar con una vocería abierta, con una vocería con diálogo, con una vocería que va a estar compartiendo cada día con ustedes lo que pasa en la República Argentina”, siguió.
En aquella primera exposición también anunció una modalidad inédita para la comunicación oficial.
Las conferencias serían diarias, siempre por la mañana, con posibilidad de convocatorias extraordinarias cuando surgieran anuncios importantes. "La idea es que tengamos una comunicación frecuente”, subrayó.
El objetivo, explicó, era mantener informada a la sociedad de manera permanente sobre la actividad presidencial y las decisiones del Gobierno.
212 conferencias de prensa, 2.064 preguntas respondidas a periodistas en mis conferencias de prensa y 1.341 entrevistas de funcionarios a medios de comunicación.
— Manuel Adorni (@madorni) December 12, 2025
Nunca un gobierno respetó tanto la libertad de prensa.
Fin. pic.twitter.com/aoOH7ZHmS5
La conferencia también sirvió para anticipar el rumbo económico que tendría la nueva administración.
Adorni remarcó que el equilibrio fiscal sería el principal objetivo y repitió una frase que luego se volvería uno de los lemas más repetidos del oficialismo: "No hay plata”. Aclaró además que no se trataba de un eslogan. Y agregó: "Se va a respetar a rajatabla el equilibrio fiscal”.
También anticipó que el entonces ministro de Economía, Luis Caputo, sería quien anunciaría al día siguiente el primer paquete de medidas económicas.
Las consultas de aquella conferencia estuvieron centradas en la incertidumbre económica, la inflación, la reforma tributaria y el futuro del empleo público.
Lejos de las respuestas punzantes que llegarían con el tiempo, Adorni mantuvo un tono calmo e incluso evitó especular sobre cuestiones financieras.
Cuando le preguntaron cómo abrirían los mercados respondió: "No me gusta hacer futurología”. Y prefirió dejar los anuncios en manos del ministro de Economía: "No me traten de extirpar ningún dato porque no lo tengo”.
Otro de los momentos destacados de aquella conferencia fue su diferenciación entre empleados estatales y militancia política.
Frente a la preocupación por posibles despidos, buscó transmitir tranquilidad. "Al empleado público hay que ponerlo en valor”, dijo. Aseguró que quienes trabajaran y aportaran valor no debían preocuparse.
"Ningún empleado público que aporte valor va a tener que tener ningún tipo de preocupación”, afirmó en aquel momento.
En cambio, sostuvo que el Gobierno avanzaría contra lo que denominó "empleo militante", uno de los conceptos que luego repetiría durante gran parte de su gestión.
Con el paso de los meses, el vínculo entre Adorni y buena parte de los periodistas fue modificándose de manera notoria.
Las conferencias comenzaron a registrar discusiones frecuentes, cuestionamientos personales y respuestas cada vez más filosas ante preguntas incómodas.
En distintas oportunidades acusó a periodistas de "mentir", cuestionó su profesionalismo, rechazó preguntas por considerarlas mal formuladas y protagonizó fuertes cruces que rápidamente se viralizaban en redes sociales.
Ese estilo fue celebrado por sectores libertarios, que bautizaron muchas de esas intervenciones como "domadas", transformando los videos de las conferencias en piezas de consumo político en redes sociales.