La carrera hacia las elecciones de 2027 ya comenzó a reconfigurar el mapa político del interior del país. En el Norte Grande, varios gobernadores empezaron a definir sus calendarios electorales con un objetivo claro: preservar el poder en sus provincias, incluso si eso implica alejarse de la estrategia que impulsa la Casa Rosada para fortalecer una eventual reelección de Javier Milei.
El Gobierno nacional pretendía que la mayor cantidad posible de provincias votara el mismo día que la elección presidencial para aprovechar el arrastre de la figura del Presidente. Sin embargo, esa idea comenzó a encontrar resistencia incluso entre mandatarios que durante estos años acompañaron iniciativas del oficialismo en el Congreso.

En ese escenario, Osvaldo Jaldo (Tucumán), Gustavo Sáenz (Salta) y Carlos Sadir (Jujuy) avanzan hacia elecciones provinciales durante el primer semestre de 2027. La decisión responde a una lógica política compartida: evitar que la discusión local quede absorbida por la polarización nacional y reducir el peso electoral que todavía conserva Milei en parte del electorado.
Cada gobernador tiene sus propios motivos, pero todos coinciden en la necesidad de fortalecer sus estructuras territoriales antes de la elección presidencial. En Tucumán, Jaldo incluso analiza repetir el esquema utilizado en procesos anteriores y votar en mayo. En Salta, Sáenz evalúa adelantar los comicios a abril, mientras que en Jujuy el radical Sadir también prepara un calendario separado.
El desdoblamiento también refleja un cambio en la relación entre las provincias y el Gobierno nacional. Si bien varios mandatarios colaboraron con la aprobación de leyes clave para Milei, el ajuste sobre los recursos provinciales y la caída de la obra pública modificaron el equilibrio político y fortalecieron la idea de privilegiar las agendas locales por sobre la nacional.
La decisión también impacta en la estrategia libertaria. La experiencia de las elecciones provinciales de 2025 mostró que La Libertad Avanza tuvo dificultades para imponerse cuando el Presidente no fue el eje de la campaña, un antecedente que explica el interés del oficialismo por unificar los calendarios electorales.
En Catamarca y La Rioja el panorama es diferente. Raúl Jalil mantiene una buena relación política con el Gobierno nacional y evalúa votar en octubre para aprovechar ese vínculo. En su entorno consideran que una elección simultánea podría reducir tensiones con la Casa Rosada y evitar una confrontación innecesaria con el oficialismo.

Por el contrario, Ricardo Quintela también apunta a octubre, pero con un objetivo opuesto. El gobernador riojano apuesta a que la elección presidencial se convierta en un plebiscito sobre la gestión de Milei y confía en que un eventual desgaste del Gobierno beneficie al peronismo. Así, mientras algunos mandatarios buscan despegarse del Presidente, otros creen que enfrentar directamente al oficialismo nacional puede convertirse en una oportunidad política. En ambos casos, el calendario electoral ya dejó de ser una cuestión administrativa para transformarse en una pieza central de la disputa por el poder en 2027.