28/06/2026 - Edición Nº1237

Internacionales

Seguridad marítima

Nuevos ataques de EE.UU. contra Irán reabren el riesgo global en el estrecho de Ormuz

27/06/2026 | Washington dice que respondió a un ataque iraní contra un petrolero; Teherán acusa a Estados Unidos de violar el acuerdo interino. La disputa ya no es solo militar: también define quién controla la ruta energética más sensible del mundo.



La tregua entre Estados Unidos e Irán volvió a quedar en duda este sábado después de que el Comando Central estadounidense anunciara nuevos ataques contra objetivos iraníes. Según Washington, la operación fue una respuesta a un ataque con dron contra un petrolero de bandera panameña en el estrecho de Ormuz. También se informó que los blancos incluyeron infraestructura de vigilancia militar, comunicaciones, defensa aérea, almacenamiento de drones e instalaciones vinculadas a minado.

La escalada es especialmente grave porque llega apenas dos semanas después de un acuerdo interino destinado a frenar una guerra que ya llevaba cuatro meses. Estados Unidos e Irán se acusan mutuamente de violar ese entendimiento. Washington sostiene que Teherán atacó la navegación comercial; Irán acusa a Estados Unidos de no respetar el marco pactado y de sostener tensiones regionales a través de aliados y operaciones indirectas.

El dato estratégico es el estrecho de Ormuz. No es un escenario lateral: es una de las rutas energéticas más sensibles del planeta. Se reportó que cientos de barcos, incluidos tanqueros cargados de petróleo, habían quedado bloqueados en el Golfo desde el inicio de la guerra, y que la reapertura parcial del tránsito en las últimas semanas había ayudado a bajar los precios del crudo.

La baja del petróleo, sin embargo, no debe confundirse con estabilidad. El Brent cayó a 71,99 dólares y el WTI a 69,23 dólares después de que más tanqueros volvieran a moverse por Ormuz y Saudi Aramco retomara cargas en Ras Tanura. Pero el mismo movimiento que tranquilizó al mercado quedó bajo amenaza cuando volvieron los ataques contra embarcaciones y la disputa por qué rutas pueden usar los buques.

La pelea central es quién regula el paso. Washington promueve una vía sur por la costa de Omán, mientras Teherán busca que los barcos utilicen una ruta norte bajo control iraní. Irán también aspira a cobrar por el uso del estrecho. Esa disputa convierte una crisis militar en una batalla por soberanía marítima, peajes energéticos y capacidad de coerción sobre el comercio mundial.

La lectura internacionalista es clara: Ormuz no es solo “otro foco de tensión”. Es una palanca global. Si el tránsito se vuelve incierto, suben seguros marítimos, se encarece el transporte, se tensiona la energía y se reabren presiones inflacionarias. El mercado puede celebrar un día de crudo barato, pero las armadas, los gobiernos y las navieras ya están leyendo otro mapa: uno donde la tregua existe, pero cada parte prueba cuánto puede avanzar sin romperla formalmente.