28/06/2026 - Edición Nº1237

Política

A 60 años del golpe de 1966

Arturo Illia, Julio Alsogaray y la frase en la Casa Rosada que quedó en la historia

28/06/2026 | El 28 de junio de 1966 un levantamiento militar encabezado por las Fuerzas Armadas derrocó al presidente Arturo Umberto Illia.



Arturo Umberto Illia asumió la presidencia el 12 de octubre de 1963 tras imponerse en unas elecciones marcadas por la proscripción del peronismo. El voto en blanco, impulsado por ese movimiento político, fue la opción más elegida, mientras que el candidato de la Unión Cívica Radical del Pueblo llegó al poder con apenas el 25 por ciento de los sufragios.

Médico de profesión y reconocido por su austeridad, Illia encabezó una administración que con el paso del tiempo fue reivindicada por amplios sectores de la política y la historiografía. Durante su gestión aumentó el presupuesto educativo, disminuyó el desempleo, impulsó la Ley de Salario Mínimo, Vital y Móvil y sancionó la Ley de Medicamentos, que buscó limitar el poder de los grandes laboratorios.

El médico gobernó bajo una democracia condicionada. Desde el golpe de Estado de 1930, las Fuerzas Armadas habían adquirido un rol tutelar sobre el sistema político, legitimado incluso por la Corte Suprema de Justicia. Esa presión permanente terminó por erosionar la estabilidad institucional.

El golpe más anunciado

La caída de Illia no sorprendió a nadie. Durante meses, importantes sectores empresariales, dirigentes políticos opositores y buena parte de la prensa alentaron públicamente una salida militar.

El politólogo Guillermo O'Donnell sostuvo en su libro El Estado burocrático autoritario que el golpe de junio de 1966 "venía siendo abiertamente discutido y propiciado durante un año antes". Cuando finalmente los comandantes decidieron actuar, bastó una reducida comitiva militar para ingresar a la Casa Rosada y exigirle al Presidente que abandonara el poder.

La dignidad de Illia frente a los golpistas

En la madrugada del 28 de junio, el general Julio Alsogaray ingresó a la Casa Rosada para comunicarle al presidente que debía abandonar el despacho. La respuesta de Illia quedó grabada entre las páginas más dignas de la historia institucional argentina: "El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas soy yo", respondió el mandatario, antes de calificar a los militares como "insurrectos" y recordarles que su autoridad emanaba de la Constitución Nacional.

Lejos de negociar su salida, Illia denunció que los golpistas estaban violentando el orden democrático y les advirtió que la historia terminaría juzgando aquel atropello. Cuando le anunciaron que utilizarían la fuerza para desalojarlo, respondió con una frase que atravesó las décadas: "Es lo único que tienen". Pocos minutos después fue obligado a abandonar la Casa Rosada.

El fin de la política

Consumado el golpe, el entonces mayor Ramón Camps anunció por cadena oficial las primeras medidas del nuevo régimen. El gobierno constitucional fue destituido, el Congreso Nacional disuelto, las legislaturas provinciales clausuradas, los integrantes de la Corte Suprema removidos y los partidos políticos prohibidos.

Ese día entró en vigencia el Estatuto de la Revolución Argentina, que reemplazó en los hechos a la Constitución como norma suprema del país. Como ocurrió en otros golpes militares, los uniformados justificaron la ruptura institucional en nombre del "bien común", la unidad nacional y la necesidad de reorganizar la República. Ninguno de esos objetivos terminó concretándose.

Dictadura sin plazos

El teniente general Juan Carlos Onganía asumió la presidencia con la promesa de conducir una revolución "con objetivos, pero sin plazos". Su proyecto buscó excluir definitivamente a la política como herramienta de resolución de los conflictos sociales. Sin embargo, la creciente conflictividad obrera y estudiantil fue debilitando al régimen.

El Cordobazo de 1969 marcó un punto de inflexión. Aquel estallido popular puso en evidencia el desgaste del gobierno militar. Poco después, el secuestro y asesinato de Pedro Eugenio Aramburu terminó de profundizar la crisis del régimen.

Onganía fue desplazado en 1970 y reemplazado por Roberto Marcelo Levingston. Menos de un año después asumió Alejandro Agustín Lanusse, quien terminó conduciendo la apertura política que desembocó en las elecciones de marzo de 1973 y el regreso del peronismo al poder tras casi dieciocho años de proscripción.

 

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