La designación de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete de Ministros tuvo una reacción inmediata de Patricia Bullrich. Apenas el presidente Javier Milei oficializó el nombramiento, la senadora nacional publicó un mensaje de respaldo al flamante funcionario y dejó entrever que la salida de Manuel Adorni permite al Gobierno volver a concentrarse en la agenda legislativa.
El posteo contrastó con el tono que había utilizado apenas un día antes, cuando, tras conocerse la renuncia de Adorni, publicó un mensaje centrado en "la confianza y la ética", interpretado como una crítica al exjefe de Gabinete en medio de la crisis que precipitó su salida.
Ahora, con Santilli confirmado en el cargo, Bullrich dejó en claro que considera cerrada esa etapa y puso el foco en la necesidad de retomar la discusión de las leyes impulsadas por el presidente Javier Milei.
Muchos éxitos en este nuevo desafío, Colo.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) June 28, 2026
Vamos a acompañarte desde el Congreso para estar a la altura del cambio que eligieron los argentinos.
Si queremos cambiar el país de verdad, teníamos que dejar de lado las distracciones y discutir las leyes importantes que impulsa el… https://t.co/WGj1lJT95s
A través de su cuenta en la red social X, la presidenta del bloque oficialista en el Senado felicitó al nuevo jefe de Gabinete y prometió acompañarlo desde el Congreso.
"Muchos éxitos en este nuevo desafío, Colo", escribió en referencia al histórico apodo de Diego Santilli.
Luego agregó: "Vamos a acompañarte desde el Congreso para estar a la altura del cambio que eligieron los argentinos".
La parte más política del mensaje llegó en el cierre, donde dejó una definición que fue leída como una referencia directa al conflicto que durante meses protagonizó Manuel Adorni.
"Si queremos cambiar el país de verdad, teníamos que dejar de lado las distracciones y discutir las leyes importantes que impulsa el Presidente", sostuvo.
El mensaje de Bullrich marcó un fuerte contraste con el que había publicado apenas horas antes de confirmarse el reemplazo.
Tras la renuncia de Manuel Adorni, la senadora había evitado despedirlo o agradecerle por su gestión, como sí hizo Karina Milei.
En cambio, eligió publicar una breve reflexión sobre los valores que, a su entender, deben sostener la gestión libertaria.
"La confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio que el Presidente, la gente y todo el país estamos construyendo", escribió.
Aquella publicación fue interpretada como una toma de distancia del exjefe de Gabinete, especialmente porque Bullrich venía siendo históricamente una de las dirigentes oficialistas más críticas respecto de su situación patrimonial.
Con el desembarco de Santilli, el discurso cambió de eje y pasó a centrarse en la reconstrucción de la agenda parlamentaria.
La confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio que el Presidente, la gente y todo el país estamos construyendo.
— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) June 27, 2026
Durante las últimas semanas, Bullrich había expresado públicamente su preocupación por el impacto que el caso Adorni estaba teniendo sobre el funcionamiento político del Gobierno.
La senadora reclamó en reiteradas oportunidades que el entonces jefe de Gabinete presentara rápidamente su declaración jurada y brindara explicaciones para despejar cualquier sospecha sobre el crecimiento de su patrimonio.
"En sus manos tiene la herramienta para que esto se aclare lo antes posible", había afirmado cuando el tema empezó a escalar en la opinión pública. Lo apuró por televisión.
Más adelante, cuando Adorni reconoció que había ahorrado toda su vida en negro y eso no estaba reflejado en sus declaraciones juradas, endureció aún más su posición al sostener que el episodio representaba "más que un error" y lo calificó como una "omisión ética".
Pero, además del aspecto institucional, existía una preocupación política concreta: la continuidad de la crisis estaba paralizando buena parte de la agenda legislativa del oficialismo.
La oposición analizaba avanzar en cualquier momento con una interpelación y una eventual moción de censura contra Adorni, una ofensiva que obligaba al Gobierno a concentrar esfuerzos en su defensa y dificultaba el tratamiento de proyectos considerados prioritarios por la Casa Rosada.
En ese escenario, Bullrich entendía que sostener indefinidamente la discusión sobre el exjefe de Gabinete implicaba resignar tiempo político para avanzar con las reformas impulsadas por el Ejecutivo.