El Globe Theatre era mucho más que un edificio: era el corazón de la escena teatral inglesa y el lugar donde William Shakespeare presentó varias de las obras que lo convertirían en el dramaturgo más influyente de todos los tiempos. Sin embargo, un accidente inesperado estuvo a punto de borrar para siempre ese legado.
Mientras se representaba Enrique VIII, un cañón utilizado como efecto especial disparó una carga de pólvora cuya chispa alcanzó el techo de paja del teatro. En cuestión de minutos, las llamas envolvieron toda la estructura, mientras cientos de espectadores corrían para escapar del incendio.
Pese a la espectacularidad del fuego, no hubo víctimas fatales. Los relatos de la época sostienen que todos lograron salir a tiempo y que solo un hombre sufrió quemaduras leves, que habría apagado con una jarra de cerveza. El incendio ocurrió el 29 de junio de 1613 y quedó registrado como uno de los accidentes más famosos de la historia del teatro.
El Globe había sido inaugurado en 1599 por la compañía teatral de Shakespeare y era uno de los espacios culturales más importantes de Londres. Allí se estrenaron clásicos como Hamlet, Macbeth, Otelo y El rey Lear, obras que siguen representándose en todo el mundo más de cuatro siglos después.
Lejos de desaparecer, el teatro fue reconstruido en 1614, apenas un año después del incendio. La principal diferencia fue que el nuevo edificio reemplazó el techo de paja por uno de tejas para reducir el riesgo de otro desastre similar.

El Globe continuó funcionando hasta 1642, cuando fue clausurado por el gobierno puritano, y dos años más tarde fue demolido. Durante siglos solo sobrevivió en documentos y grabados, hasta que en 1997 abrió sus puertas una reconstrucción muy cercana al sitio original.
Hoy, el Globe vuelve a recibir a miles de visitantes cada año y mantiene viva la tradición del teatro isabelino, recordando que una de las construcciones más famosas de la historia renació después de haber quedado completamente destruida por el fuego.