El escándalo que protagonizó Sergio Berni en el Senado bonaerense, al enfrentarse con la vicegobernadora Verónica Magario y cuestionar el funcionamiento político de Axel Kicillof, reabrió una discusión que excede el episodio legislativo: la consistencia de un dirigente que cambió de aliados, discursos y estrategias tantas veces como el escenario político se lo permitió. En un peronismo atravesado por la disputa de poder, Berni volvió a diferenciarse, aunque sin romper definitivamente con el espacio que integra.
BERNI CONTRA KICILLOF
— De Acá en Más (@DeAcaEnMasOk) June 25, 2026
“Quien tiene la responsabilidad de conducir el peronismo a la victoria es el que quiere ser candidato. Nosotros queremos que Kicillof sea el candidato a presidente, pero no en estas condiciones.” declaró.
“Ya aprendimos con Alberto Fernández que no podemos… pic.twitter.com/NVabDOIMGg
La trayectoria política de Berni está marcada por una sucesión de giros difíciles de conciliar. Fue uno de los hombres de mayor confianza de Cristina Kirchner, ocupó cargos centrales durante sus gobiernos y luego anunció que rompía con el kirchnerismo porque, según dijo, era momento de "cortar el cordón umbilical". Tiempo después volvió a reivindicar a la expresidenta, respaldó a Kicillof, se enfrentó con Máximo Kirchner, atacó al gobernador por la conducción del peronismo y, apenas horas después de ese cruce, afirmó que debía ser el candidato presidencial en 2027.

La secuencia alimenta una crítica que atraviesa incluso al propio peronismo: más que responder a una construcción política coherente, Berni parece acomodar su discurso según la coyuntura. Pasó del kirchnerismo duro al anticamporismo, ensayó un acercamiento al sciolismo, fue uno de los ministros más visibles de Kicillof y ahora vuelve a cuestionar al mismo espacio del que forma parte. Cada reposicionamiento dejó la sensación de que la conveniencia política terminó pesando más que las convicciones.
Su gestión al frente del Ministerio de Seguridad bonaerense también estuvo atravesada por fuertes controversias. La represión en el partido entre Boca Juniors y Gimnasia y Esgrima La Plata, la agresión que sufrió durante una protesta de colectiveros, el conflicto con la Policía Bonaerense y sus permanentes choques con La Cámpora consolidaron un perfil confrontativo que Kicillof sostuvo durante años, incluso frente a los pedidos internos para desplazarlo.

Sin embargo, ese protagonismo nunca se tradujo en fortaleza electoral. En Zárate, donde intentó construir poder junto a la diputada Agustina Propato, el peronismo perdió la intendencia en 2023 y Berni volvió a quedarse sin un triunfo propio. Mientras busca recuperar centralidad con declaraciones altisonantes, sus constantes cambios de posición y la falta de resultados concretos profundizan una percepción cada vez más extendida: la de un dirigente que supo venderse como un outsider dentro del peronismo, pero que terminó adaptándose a cada etapa sin consolidar un liderazgo político propio.