El desembarco de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete comienza con un escenario complejo en materia de opinión pública. Según el último Monitor de Opinión Pública de la consultora Zentrix, el funcionario registra un 50,6% de imagen negativa frente a un 36,7% de valoración positiva, un saldo adverso que refleja el desgaste con el que el Gobierno encara una nueva etapa política.

Pese a ese panorama, los números representan una mejora respecto de Manuel Adorni, quien dejó el cargo con una imagen negativa del 73,6% y apenas un 17,9% de aprobación. El cambio de nombres en la coordinación política de la Casa Rosada parece reducir parte del costo que había acumulado el exjefe de Gabinete, aunque sin modificar la lógica de fuerte polarización que atraviesa al oficialismo.
El estudio, realizado sobre 1.315 casos en todo el país, muestra además que Santilli inicia su gestión con escaso margen para construir consensos fuera del electorado libertario, en un contexto donde el Gobierno necesita reactivar la agenda legislativa y recuperar iniciativa política.
La encuesta evidencia que la imagen del funcionario depende casi exclusivamente de la identificación política de los consultados. Entre quienes votaron a Javier Milei en 2023, Santilli alcanza un 65,4% de imagen positiva, mientras que entre los votantes de Sergio Massa el rechazo escala al 90,6%.

La polarización se profundiza al observar el comportamiento electoral de 2025. Dentro del electorado de La Libertad Avanza, el nuevo jefe de Gabinete registra un 80,5% de aprobación, mientras que entre los votantes opositores acumula un 80,3% de imagen negativa, consolidando un respaldo casi exclusivamente oficialista.

Incluso en la Ciudad de Buenos Aires, uno de los principales territorios donde construyó su carrera política, Santilli tampoco logra revertir esa tendencia. Allí cosecha un 36% de imagen positiva frente a un 50,3% de rechazo, según el informe.
Además de medir la imagen de Santilli, la consultora analizó las principales preocupaciones del electorado oficialista. Las deudas, la corrupción y la incertidumbre económica aparecen al tope del ranking, por encima de la inflación y el desempleo, un dato que el oficialismo interpreta como una validación de su discurso sobre el ordenamiento de las cuentas públicas.

En sus primeras declaraciones como jefe de Gabinete, Santilli ratificó que continuará la estrategia política impulsada por Guillermo Francos y aseguró que mantendrá el diálogo con gobernadores y bloques legislativos para avanzar con las reformas impulsadas por la Casa Rosada.
Con ese escenario, el nuevo funcionario deberá enfrentar un doble desafío: sostener el respaldo del núcleo duro libertario y, al mismo tiempo, mejorar una imagen pública que hoy continúa condicionada por la grieta política y por las dificultades que atraviesa el Gobierno para ampliar su base de apoyo.