Venezuela enfrenta una tragedia que ya no puede medirse solo por la magnitud del terremoto, los edificios colapsados o la cifra de desaparecidos. La catástrofe abrió otra grieta, más política y moral: la relación entre una población desesperada y unos cuerpos policiales y militares que, según múltiples denuncias ciudadanas, no estuvieron a la altura de la emergencia. En La Guaira y Caracas, mientras familiares cavaban con sus manos y voluntarios improvisaban rescates, la presencia uniformada empezó a ser vista por muchos vecinos no como protección, sino como control, demora y sospecha.
Los militares venezolanos saqueando los hogares en ruinas de las víctimas del terremoto. Chavistas hps! pic.twitter.com/EoApHyGB2g
— Abuelo Emberracado (@criticolombia3) June 29, 2026
La acusación más grave no es únicamente la falta de respuesta, sino el contraste entre la urgencia civil y la conducta de parte de los funcionarios desplegados. Videos y testimonios difundidos en redes señalan presuntos saqueos, funcionarios entrando a viviendas vacías, policías apropiándose de objetos en zonas devastadas y militares más atentos a controlar el territorio que a remover escombros. No todos esos casos tienen verificación judicial independiente, pero su impacto público ya produjo un daño profundo: en medio de una emergencia humanitaria, la autoridad armada aparece bajo sospecha.
La frase que resume el enojo popular es brutal: “aquí hay más fusiles que palas”. No se trata solo de una consigna nacida del dolor, sino de una acusación contra el modelo de respuesta estatal. En una catástrofe, la prioridad debería ser rescatar vivos, abrir corredores humanitarios, proteger bienes de víctimas, organizar refugios, identificar desaparecidos y facilitar la entrada de ayuda. Sin embargo, en varias zonas afectadas, vecinos denunciaron que los uniformados estaban presentes, pero no necesariamente trabajando donde más se los necesitaba.
La militarización de La Guaira fue presentada como una medida para ordenar el desastre, pero terminó reforzando una pregunta incómoda: ¿ordenar para rescatar o controlar para administrar políticamente la tragedia? Cuando la población percibe que los militares bloquean, demoran, posan para fotos o custodian espacios antes que auxiliar a las víctimas, el uniforme pierde legitimidad. Y cuando además circulan denuncias de robo, disputa por pertenencias o manejo abusivo de bienes encontrados entre los escombros, el problema deja de ser operativo y pasa a ser institucional.
27/06/26. 🌎 | Captan en video a efectivos de la GNB probándose gorras hurtadas dentro de un edificio colapsado por el terremoto. Mientras las familias buscan sobrevivientes entre las ruinas de la costa, los militares desvalijan las propiedades civiles. pic.twitter.com/FpAhWiHahw
— Visión24 Televisión (@vision24tv) June 27, 2026
La emergencia también expuso una falla de coordinación. Equipos internacionales, rescatistas voluntarios y comunidades locales intentaron avanzar en un escenario donde cada hora podía marcar la diferencia entre encontrar sobrevivientes o recuperar cuerpos. En ese contexto, cualquier orden confusa, bloqueo innecesario o disputa de mando se vuelve moralmente insoportable. La denuncia de entorpecimiento de la ayuda humanitaria golpea especialmente a los cuerpos armados porque revela una inversión de prioridades: en vez de abrir paso a quienes pueden salvar vidas, parte del aparato estatal aparece administrando el acceso como si la tragedia fuera un territorio político.
27/06/26. 🌎 | Indignación total. Vecinos denuncian que militares y policías ejecutan saqueos en los apartamentos desocupados tras el doble terremoto. Mientras las familias buscan sobrevivientes entre las ruinas, los cuerpos oficiales aprovechan el caos para robar bienes. pic.twitter.com/hsCrD3CJmk
— Visión24 Televisión (@vision24tv) June 28, 2026
Nada de esto borra que algunos funcionarios hayan ayudado ni que existan militares, policías y rescatistas honestos trabajando bajo presión. Pero los casos aislados de cumplimiento no alcanzan para ocultar el reclamo de fondo. En Venezuela, el terremoto no solo derrumbó edificios: también dejó al descubierto una crisis de confianza entre la sociedad y sus fuerzas de seguridad. Si las denuncias de saqueo, inacción y obstrucción no se investigan con seriedad, la población recordará esta tragedia no solo por la tierra que tembló, sino por los fusiles que llegaron antes que las palas.
🌐 #Venezuela | Decenas de ciudadanos que participaban en las labores de rescate en Caraballeda confrontaron a un grupo de militares que realizaba tareas de vigilancia en la zona afectada por los terremotos.
— El Dato Internacional (@ElDatoIntern) June 29, 2026
📌 Tras los reclamos y la presión de los rescatistas y habitantes, los…