En abril, de acuerdo con datos oficiales del INDEC, la economía argentina retrocedió 1,5% respecto al mes anterior, borrando parte del rebote de marzo (+3,1%). De este modo, no logra consolidar un sendero alcista sino que se comporta de manera errática.
En abril, mostró una mejora de 1,6% respecto al mismo mes del año anterior, acumulando una mejora interanual de 2,1% en el primer cuatrimestre de 2026.
Si el nivel de actividad de abril se mantuviera constante durante todo este año, el PBI crecería solo 1,4%, la mitad del crecimiento que esperan las consultoras mejor rankeadas que releva el BCRA, y significativamente menor al 3,5% del FMI y al 5% que el Gobierno incluyó en el Presupuesto 2026.

En la comparación interanual, siete de los quince sectores registraron subas. Entre los ganadores, los que más crecieron interanualmente fueron:

Entre estos tres sectores explican la totalidad del crecimiento, compensado hacia abajo por otros sectores:
El comercio y la industria concentran casi el 40% del empleo registrado privado. En cambio, los que traccionaron la actividad desde noviembre de 2023 no alcanzan ni el 10% del trabajo formal.
Por eso, los números de empleo y los de actividad presentan una divergencia pocas veces vista: mientras la economía se recuperó con creces del derrumbe del primer semestre de 2024, la cantidad de asalariados no encuentra piso.
Desde la asunción de Milei, se perdieron 216.643 puestos asalariados registrados en el sector privado. El 36%, más de 78 mil, pertenecían a la industria manufacturera.

Para peor, los sectores dinámicos destruyeron más empleo del que crearon: el agro sumó 9.136 desde la asunción de Milei, pero en Minería se destruyeron 8.051 y en Intermediación financiera otros 6.673.
En ese sentido, la pregunta que flota en el aire es acerca del modelo libertario: ¿de qué van a trabajar los argentinos?