A fines de los años 90, Telefe apostó por un formato diferente para el horario del mediodía y el resultado fue un verdadero éxito. 1, 2, 3, out, conducido por Horacio Cabak, se convirtió en uno de los programas de entretenimientos más recordados de la televisión argentina gracias a sus juegos, desafíos físicos y una enorme carpa itinerante que recorría distintos puntos del país. Junto al conductor, también formaban parte del ciclo las mellizas Paula y María Marull, quienes lo acompañaban en las distintas consignas y juegos.
El ciclo debutó el 15 de noviembre de 1999 y fue una producción de Bus TV, la empresa de Nicolás Repetto, el mismo equipo responsable de éxitos como Nico y Sábado Bus. Uno de los grandes diferenciales del programa era que se emitía en vivo desde una gigantesca carpa montada en diferentes barrios de Buenos Aires y ciudades del interior. Allí participaban cientos de personas que competían por importantes premios a través de pruebas de habilidad, velocidad y destreza física, en un clima de verdadera fiesta popular.
El estreno sorprendió incluso a las propias autoridades del canal. En su primera emisión alcanzó un pico de 16,4 puntos de rating, una cifra extraordinaria para la franja del mediodía, y llegó a sacarle hasta diez puntos de diferencia a su competencia. Ese inesperado éxito permitió que 1, 2, 3, out se consolidara rápidamente como uno de los programas más vistos del horario y permaneciera al aire durante casi dos años.
A pesar de los buenos niveles de audiencia, el ciclo llegó a su fin en 2001. La decisión no estuvo relacionada con el rendimiento del programa, sino con el cierre de Bus TV, la productora de Nicolás Repetto, luego de la cancelación de Sábado Bus en Canal 13. De esta manera, 1, 2, 3, out también dejó de producirse, poniendo punto final a uno de los formatos más originales de aquella época. Su juego más popular fue "gordo al agua", en donde premiaban al participante que más agua acumulaba en la pileta.
Más de dos décadas después, el programa sigue siendo recordado por quienes crecieron viéndolo. Su combinación de entretenimiento en vivo, competencias al aire libre, una multitud acompañando desde la carpa y el carisma de Cabak lo convirtieron en un clásico de la televisión argentina de fines de los años 90 y comienzos de los 2000.