El Ejército Argentino prohibió a todo su personal -militar y civil- publicar en redes sociales quejas, reclamos, denuncias o cartas abiertas sobre temas vinculados con la institución. La medida quedó establecida en un documento interno de cuatro páginas, firmado por el secretario general de la fuerza, el general de brigada Roberto Martín Baroni, y rige desde esta semana para activos y retirados.
La norma llega en medio de un ajuste presupuestario que afecta el funcionamiento cotidiano de los cuarteles: hubo dependencias del Ejército sin luz por falta de pago, denuncias de comida insuficiente para los soldados y una obra social militar con una deuda que supera los $300.000 millones. En ese contexto, la prohibición de quejarse públicamente generó malestar entre los propios militares, que la calificaron como "censura".
Según el documento publicado por el medio RealPolitik, toda inquietud vinculada con el Ejército "deberá canalizarse exclusivamente por las vías reglamentarias establecidas". Es decir, los reclamos ya no podrán salir a la luz a través de Facebook, Instagram, X o TikTok: tendrán que tramitarse puertas adentro, dentro de la cadena de mando.
El documento, identificado como orden especial del Jefe del Estado Mayor General del Ejército (JEMGE) N° 113/26, enumera diez conductas prohibidas para el personal. Entre las principales:

La norma aclara que, si un militar ve una publicación de un tercero que pueda afectar la imagen de la institución, debe avisarle a su superior y no responder por su cuenta.
La polémica no es solo por la prohibición de quejarse: también molesta que la norma alcance al personal civil que trabaja en el Ejército, algo que varias fuentes consultadas por distintos medios calificaron como un exceso. "¿Qué tiene que ver el personal civil con la disciplina militar?", planteó una fuente del sector consultada por el sitio Urgente24.

Desde el Ministerio de Defensa, que conduce el teniente general Carlos Presti, niegan que se trate de censura y hablan de "uso responsable" de las redes. Sin embargo, en los cuarteles la lectura es distinta: consideran que la medida busca evitar que se sigan filtrando denuncias sobre la situación económica de la fuerza, que en los últimos meses tomó estado público a través de las redes sociales y la prensa.

La prohibición llega en el peor momento posible para la comunicación institucional de la fuerza. En las últimas semanas se conocieron varios episodios que muestran la crisis económica que atraviesan los cuarteles:
La Decisión Administrativa 20/2026, firmada por el entonces jefe de Gabinete Manuel Adorni, es el instrumento legal con el que el Gobierno nacional aplicó un recorte del 2,6% sobre el presupuesto del Ministerio de Defensa. En números concretos, la quita supera los $48.900 millones.
El recorte impacta en programas de logística, mantenimiento y equipamiento de las tres fuerzas. Entre las consecuencias más visibles está la eliminación de un crédito externo de $10.620 millones que estaba destinado a comprar cuatro helicópteros navales para la Base Naval Puerto Belgrano.
TM