Las condiciones en las que Diego Maradona transitó sus últimos días volvieron a quedar bajo la lupa este martes en el juicio que investiga su muerte. En una audiencia marcada por testimonios sensibles y ausencias, un neurólogo que visitó al exfutbolista en noviembre de 2020 dejó una frase que resonó en la sala: aseguró que no vio ni ambulancia ni equipamiento médico en la casa del country San Andrés, en Tigre, donde el astro permanecía internado.
El testigo fue Jorge Macía, primer declarante de la jornada número 22 ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 de San Isidro, integrado por los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón. Según relató, visitó a Maradona el 13 de noviembre de 2020 y lo encontró “bien”, “lúcido” y “orientado”.
Durante su declaración, Macía explicó que tras evaluar al paciente convocó al médico clínico Pedro Di Spagna para confeccionar un informe sobre su estado de salud. Ese reporte, dijo, fue comunicado tanto de manera verbal como escrita a Nancy Forlini, coordinadora de cuidados domiciliarios de Swiss Medical, y también a la psiquiatra Agustina Cosachov.

Uno de los puntos más relevantes de su exposición fue el respaldo que brindó a la defensa de Di Spagna, al ratificar que el profesional intentó ingresar al domicilio en varias oportunidades pero no pudo hacerlo. Según precisó, “no lo dejaron pasar” los días 12, 18 y 19 de noviembre.
Macía también describió lo que observó en el lugar y dejó una definición que podría impactar en la reconstrucción de la internación domiciliaria: “No vi una ambulancia y tampoco aparatología”. No obstante, aclaró que su inspección fue limitada. “Tampoco me puse a revisar cajones; hice el informe y me fui”, señaló.
La enfermera Cinthia Córdoba, ex pareja del coordinador imputado Mariano Perroni, también declaró y aportó detalles sobre el funcionamiento interno del equipo de cuidados. Según sostuvo, las hojas de enfermería eran los únicos documentos con “valor legal”, mientras que el grupo de WhatsApp llamado Tigre funcionaba solo como canal informal de comunicación.
En ese esquema, identificó a Forlini como el “nexo” entre los médicos tratantes y quienes participaban de ese chat. Además, aseguró que la directiva hacia los enfermeros era clara: debían evitar cualquier contacto directo con Cosachov y con el neurocirujano Leopoldo Luque, y canalizar toda comunicación a través de la coordinadora de la prepaga.
Córdoba recordó además que el 23 de noviembre —dos días antes de la muerte de Maradona— lo vio “medio desganado”, en una jornada en la que recibió la visita de Verónica Ojeda y de su hijo, Dieguito Fernando.
La audiencia también estuvo atravesada por ausencias. Andrea Trimarchi, ex contadora de Maradona y hermana del chofer de Matías Morla, y el nutricionista Luciano Spena no comparecieron ante el tribunal. En el caso de Spena, se informó que se encuentra en Kansas City, donde acompaña a la Selección argentina durante el Mundial 2026.
Por la muerte de Maradona están imputados Luque, Cosachov, Carlos Díaz, Ricardo Omar Almirón, Perroni, Forlini y Di Spagna, todos acusados de homicidio simple con dolo eventual, un delito que prevé penas de entre ocho y 25 años de prisión. Cada nueva declaración, mientras avanza el juicio, sigue alimentando la pregunta central del proceso: si la atención médica que recibió el exfutbolista estuvo a la altura de su delicado cuadro clínico.