Carlos Rovira tiene 70 años, nunca fue presidente de la Nación ni ministro, y sin embargo durante más de 20 años fue el hombre más poderoso de Misiones. Decidía quién era candidato a gobernador, quién entraba a las listas legislativas y cómo votaban los diputados misioneros en el Congreso nacional. Los representantes de gobiernos de todos los colores políticos viajaban a Posadas para reunirse con él y garantizarse esos votos. Era el "conductor", como le gusta que lo llamen.
Hoy ese poder está en disputa por primera vez desde 2003. El gobernador Hugo Passalacqua, a quien el propio Rovira puso en el cargo, se rebeló. El 19 de mayo reunió a 67 de los 78 intendentes de la provincia en la localidad de Ruiz de Montoya y firmaron un documento respaldando su liderazgo por encima de Rovira. Fue el quiebre más importante de la política misionera en dos décadas.
"No es que se está por romper, se rompió, se terminó", dijo el exintendente Fermín Prette tras reunirse con Passalacqua. El ministro coordinador del gobernador, Carlos Sartori, lo confirmó sin rodeos: "Hugo Passalacqua no forma parte de Encuentro Misionero."
Para entender la crisis hay que entender el modelo de poder que Rovira construyó desde cero.
En 2003, Rovira fundó el Frente Renovador de la Concordia (FRC) para enfrentarse a su propio mentor político, Ramón Puerta. Lo venció. Desde entonces, el FRC gobernó Misiones de forma ininterrumpida durante más de 20 años — con Rovira como gobernador entre 2003 y 2007, y luego como el poder detrás del trono durante los mandatos de Maurice Closs, el propio Passalacqua y otros.

El modelo funcionaba así: el gobernador administraba la provincia en el día a día. Rovira se reservaba las decisiones estratégicas: las listas, los candidatos, los acuerdos con el gobierno nacional, los votos en el Congreso. Era un sistema de dos niveles, y el nivel superior siempre fue el suyo.
Rovira pasó los últimos años cada vez más ausente de la escena pública. Según fuentes que siguen la política provincial, pasa buena parte de su tiempo fuera del país. Uno de sus destinos frecuentes es París, donde vive su hija Miranda, de 25 años, quien tiene una tienda en la exclusiva Rue du Faubourg Saint-Honoré.
La ruptura tiene una causa inmediata y varias causas profundas.
La causa inmediata: Rovira disolvió el histórico FRC, lo rebautizó "Encuentro Misionero" y excluyó a Passalacqua del armado. No lo invitó. Encima, intentó meter su nombre en la lista de autoridades del nuevo partido sin pedirle permiso. El gobernador respondió con la reunión de los intendentes.
Junto a queridos intendentes e intendentas compartimos en Ruiz de Montoya una excelente jornada de trabajo y diálogo, pensando siempre en cómo encontrar soluciones posibles para nuestra gente.
— Hugo Passalacqua (@passalacquaok) May 19, 2026
Agradezco mucho la invitación y el compromiso de cada uno de ellos, porque los… pic.twitter.com/JeibEefB16
Las causas profundas son varias:
El poder en Misiones está partido en dos, pero de forma despareja.
Passalacqua tiene:
Rovira tiene:
El problema de Rovira es que puede aprobar leyes en la Legislatura provincial, pero no puede ejecutarlas: los resortes del Estado los tiene el gobernador.
Hay un dato que explica mucho del movimiento de Rovira: su hijo Ramiro, de 30 años. El objetivo no declarado pero evidente es que Ramiro Rovira tome el control político de Misiones en los próximos años, usando como trampolín a figuras jóvenes como Romero Spinelli.

Ramiro tiene vínculos con el mundo empresarial nacional. Mantiene una relación cercana con Augusto Marini, el empresario dueño de Blender y Carajo, que tiene contratos millonarios con el Estado de Misiones a través de su empresa de telemedicina AlegraMed. Esa red de relaciones fue clave para que los negocios de Marini llegaran a la provincia.
Rovira anunció que en 2027 no será "candidato a nada". Es la primera vez en más de 30 años que su nombre no estará en ninguna lista. Pero eso no significa que se retire: significa que busca operar desde atrás, igual que antes, pero con su hijo como nuevo engranaje.
La crisis misionera no es solo un asunto provincial. Tiene consecuencias directas para la política nacional por una razón concreta: los cuatro diputados nacionales que responden a Rovira suelen votar con el Gobierno de Javier Milei en el Congreso. Fueron clave en varias votaciones legislativas.
Si Passalacqua consolida su poder y esos diputados empiezan a responderle a él en lugar de a Rovira, el oficialismo nacional podría perder votos que hoy da por seguros.
Hay tres escenarios posibles:
TM