La investigación judicial sobre una de las presuntas maniobras de evasión fiscal más voluminosas detectadas en La Plata sumó este martes un nuevo capítulo. En pleno avance de la causa, la contadora Natalia Foresio, apuntada como pieza central de la estructura investigada, optó por guardar silencio durante la ampliación de su indagatoria ante el juez federal Ernesto Kreplak.
La decisión no fue casual ni menor. Llegó en una semana particularmente sensible para el expediente, luego de que la Justicia ordenara cinco nuevas detenciones y diez allanamientos simultáneos en busca de profundizar el alcance de la red bajo sospecha.
Foresio compareció en el Juzgado Federal N.º 3 de La Plata acompañada por su abogado, Miguel Molina, quien le recomendó no responder preguntas y hacer uso de su derecho constitucional a no declarar. La estrategia defensiva, sin embargo, no modifica su situación procesal ni implica una admisión de culpabilidad.
Tras la audiencia, la defensa volvió a insistir con un pedido de excarcelación. Los abogados sostienen que la prisión preventiva de Foresio ya perdió sustento y remarcan una asimetría dentro del expediente: pese a la magnitud de la causa y al número de procesados, ella sigue siendo la única detenida.
Ese argumento busca poner el foco en el resto de los imputados, entre quienes aparecen empresarios, contadores y supuestos colaboradores que continúan vinculados al proceso, aunque en libertad. Entre ellos figuran José María Spinelli, Juan Manuel Formino, Joaquín Hoz, además de Luis Mauricio Cortazzo, Claudia Soria y Hugo Gatti.
La resolución sobre ese planteo podría convertirse en uno de los próximos movimientos relevantes del expediente.
Según la acusación, Foresio habría comandado una asociación ilícita dedicada a emitir facturación apócrifa para encubrir operaciones económicas irregulares, facilitar evasión tributaria y canalizar fondos presuntamente vinculados al lavado de activos.
Los investigadores sostienen que la operatoria se articulaba desde su estudio contable, donde se habría coordinado una red integrada por empresas, responsables societarios y operadores financieros.
El volumen económico bajo análisis explica la dimensión del caso: fuentes judiciales estiman que la maniobra provocó un perjuicio fiscal superior a los 40.000 millones de pesos.
Mientras la causa avanza con nuevas medidas y más personas bajo la lupa, el silencio de Foresio dejó una señal tan clara como inquietante: la Justicia todavía intenta reconstruir hasta dónde llegaba una trama que, según sospechan, movió cifras millonarias a través de documentación comercial falsa.