01/07/2026 - Edición Nº1240

Opinión


Cambios en el Gabinete

El nuevo círculo de Milei: Santilli, el PRO y el sostén que puede ser un ancla

01/07/2026 | Una parte importante del macrismo pasó a formar parte del Gobierno mientras Mauricio Macri conserva una influencia cada vez menor sobre esos dirigentes.



Ayer Javier Milei le tomó juramento a Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete, apenas dos días después de la renuncia de Manuel Adorni. La ceremonia reunió en la Casa Rosada a buena parte del núcleo político del oficialismo, gobernadores aliados y dirigentes del PRO. La imagen buscó transmitir una señal de continuidad institucional después de la mayor crisis política que atravesó el Gobierno desde su llegada al poder.

Santilli asumió acompañado por el propio Adorni, quien estuvo presente durante el acto y recibió un abrazo del Presidente antes de abandonar formalmente el cargo.

El reemplazo tiene un peso político que excede la salida de un funcionario. Santilli llega después de más de dos décadas de trayectoria dentro del macrismo. Fue ministro de Ambiente, vicejefe de Gobierno porteño junto a Horacio Rodríguez Larreta, ministro de Seguridad de la Ciudad, diputado nacional y uno de los principales dirigentes del PRO bonaerense antes de incorporarse al proyecto libertario.

Su desembarco en la Jefatura de Gabinete termina de consolidar un proceso que venía desarrollándose desde hace meses: la incorporación de dirigentes formados en el PRO a los principales lugares de decisión del Gobierno.

El nuevo centro de gravedad

La salida de Adorni modificó el equilibrio interno del oficialismo. Durante meses, el jefe de Gabinete había concentrado buena parte de la coordinación política del Gobierno. Su renuncia obligó a reconstruir ese esquema y el elegido fue un dirigente cuya principal fortaleza está precisamente en la negociación política.

Santilli llega con experiencia legislativa, vínculo permanente con gobernadores y conocimiento de la administración pública. También aporta algo que Milei necesitaba recuperar después del desgaste producido por el caso Adorni: capacidad para construir acuerdos. La designación parece responder menos a una lógica técnica que a una necesidad política. El Gobierno necesita aprobar reformas, sostener mayorías parlamentarias y administrar una coalición oficialista cada vez más amplia.

El ancla del PRO

La llegada de Santilli también confirma otra tendencia. El sostén político más importante de Milei ya no proviene exclusivamente de La Libertad Avanza. Cada vez aparecen más dirigentes del PRO ocupando lugares estratégicos dentro del Gobierno.

Patricia Bullrich forma parte del gabinete desde el comienzo de la gestión. Diego Santilli pasó primero por el Ministerio del Interior y ahora quedó al frente de la Jefatura de Gabinete. En el Congreso, numerosos legisladores del PRO acompañan sistemáticamente las principales iniciativas oficiales. En las provincias, los acuerdos electorales entre ambos espacios se multiplican.

El oficialismo parece haber encontrado en el PRO una estructura política capaz de aportar dirigentes, experiencia de gestión y volumen legislativo. Esa alianza se volvió uno de los principales activos del Gobierno después de la crisis provocada por la salida de Adorni.

El macrismo sin Macri

Existe, sin embargo, una característica particular en este proceso. La incorporación de dirigentes del PRO no significó una recuperación del liderazgo de Mauricio Macri. Ocurrió exactamente lo contrario. Quienes fueron ocupando lugares de mayor relevancia dentro del Gobierno pertenecen al universo político que se fue alejando progresivamente del expresidente para acercarse a Milei.

Bullrich representa ese recorrido. Santilli también. Lo mismo puede decirse de otros dirigentes que decidieron priorizar la alianza con el oficialismo antes que la reconstrucción del partido fundado por Macri.

El resultado es un fenómeno novedoso: una parte importante del macrismo pasó a formar parte del Gobierno mientras Mauricio Macri conserva una influencia cada vez menor sobre esos dirigentes.

¿Fortaleza política o límite electoral?

La incorporación de cuadros del PRO fortalece al Gobierno desde el punto de vista parlamentario e institucional. La experiencia de esos dirigentes facilita la negociación con gobernadores, legisladores y actores económicos. También aporta una estructura política que La Libertad Avanza todavía está construyendo.

Al mismo tiempo, esa integración abre un interrogante hacia adelante. Una parte importante del crecimiento electoral de Milei se apoyó en la idea de representar una ruptura con la experiencia de Juntos por el Cambio. Cuantos más dirigentes provenientes del PRO ocupan posiciones centrales dentro del oficialismo, más difícil resulta sostener esa imagen de novedad absoluta.

La discusión empieza a desplazarse hacia otro terreno. El Gobierno gana capacidad de gestión y amplía su base de sustentación política. Al mismo tiempo, su identidad comienza a parecerse cada vez más a una versión ampliada del espacio que gobernó entre 2015 y 2019, aunque sin Mauricio Macri ocupando el centro de la escena.

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