La defensa del ajuste tarifario sumó un nuevo capítulo. En su primera conferencia de prensa como vocero presidencial, Adrián Ravier justificó los fuertes aumentos de los servicios públicos y afirmó que, frente al mayor costo del gas, las familias deberán modificar sus hábitos de consumo.
"Ahora que está más caro el gas, voy a tratar de abrigarme más que prender el gas", sostuvo al explicar por qué el Gobierno considera necesario avanzar hacia tarifas de mercado.
La frase generó una fuerte polémica y volvió a poner el foco sobre el impacto que tienen los aumentos de los servicios públicos en el bolsillo de los hogares, en un contexto de reducción de subsidios y subas que, en muchos casos, superaron el 100% en los últimos meses.
"Este gobierno considera que es importante que las tarifas de los servicios públicos vayan retornando a sus precios libres, a sus precios de mercado, a sus costos", afirmó Ravier. Y agregó que, aunque se trata de una medida "muy ingrata", era necesario "duplicar el gas, el agua y la electricidad" porque "no hay almuerzo gratis".
🚨 ADRIÁN RAVIER: "Este gobierno considera que las tarifas tienen que ser libres y por eso las duplicamos. Eso hace que algunos tengan que abrigarse en vez de usar gas" pic.twitter.com/O3MPoqHCJg
— El Economista (@ElEconomista_) June 30, 2026
Más allá de la polémica por sus declaraciones, distintos informes muestran cómo cambió el esfuerzo económico que realizan las familias para pagar las boletas.
Según un estudio de Fundación Capital, un hogar con ingresos equivalentes a dos salarios mínimos destina actualmente el 22% de sus ingresos al pago de tarifas, más de cuatro veces el 5,3% que representaban en diciembre de 2023.
En una familia que percibe dos jubilaciones mínimas, la incidencia pasó del 5,1% al 17,3%. Para un hogar con ingresos mensuales de $1,5 millones, equivalente al ingreso medio, el peso de los servicios públicos se duplicó, del 7% al 14%.

Entre los trabajadores registrados con un salario medio formal, las tarifas pasaron de representar el 3,8% del ingreso al 10,7%.
Incluso los sectores de mayores ingresos sintieron el impacto. Un hogar con ingresos por $4,5 millones destina hoy cerca del 6% de su presupuesto al pago de servicios públicos, cuando a fines de 2023 esa proporción era del 2%.
El diagnóstico coincide con el último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-Conicet), que calculó que una familia promedio del AMBA sin subsidios necesitó $282.758 en junio para cubrir los gastos de electricidad, gas, agua y transporte.
La canasta de servicios públicos aumentó 10,1% respecto de mayo y 54% frente al mismo mes del año pasado, muy por encima de la inflación.

Ese monto ya equivale al 15% del salario promedio formal (Ripte) y refleja el fuerte cambio registrado desde el inicio de la gestión de Javier Milei: desde diciembre de 2023 las tarifas aumentaron 919%, mientras que la inflación acumulada fue del 236%.
El informe también aporta otro indicador del deterioro del poder adquisitivo. Hoy un salario promedio alcanza para pagar 6,8 canastas de servicios públicos, cuando un año atrás permitía cubrir ocho.
En ese contexto, las declaraciones de Ravier desataron una fuerte polémica. Los informes muestran que el peso de las tarifas sobre los ingresos familiares se convirtió en uno de los temas más sensibles desde el inicio de la gestión.