El invierno ya comenzó y, con la llegada de nuevas masas de aire polar, una de las preguntas que más se repite es si el resto de la temporada estará marcado por el frío extremo o por condiciones más moderadas. En ese contexto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) publicó su pronóstico climático para el trimestre julio-agosto-septiembre, que anticipa un panorama diferente según cada región del país.
Para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el organismo proyecta un invierno sin grandes desvíos respecto de los registros históricos. Esto significa que, aunque habrá jornadas con temperaturas muy bajas y posibles irrupciones de aire polar, el promedio del trimestre se mantendría dentro de los valores considerados normales para la época.
En cuanto a las precipitaciones, el pronóstico indica que la región metropolitana tiene mayores probabilidades de registrar lluvias normales o levemente superiores al promedio histórico.

El informe muestra diferencias entre las distintas regiones argentinas.
Las temperaturas tendrían una mayor probabilidad de ubicarse por encima de los valores normales en el NOA, Cuyo y Córdoba. También existe una tendencia hacia registros normales o superiores en sectores del Litoral, La Pampa, el noroeste bonaerense y gran parte de la Patagonia.
En cambio, el este y sur de la provincia de Buenos Aires, junto con el este patagónico, son las zonas donde el invierno tendría temperaturas más cercanas a los promedios históricos.
Respecto de las precipitaciones, el SMN prevé lluvias superiores a lo normal en el norte del Litoral y el este de la Patagonia. En tanto, el centro-este bonaerense, el sur de Cuyo y el oeste patagónico presentan una tendencia a registrar precipitaciones normales o ligeramente superiores. Por su parte, el NOA y el norte de Cuyo volverán a atravesar una estación seca, una condición habitual durante el invierno en esas regiones.
El Servicio Meteorológico Nacional recordó que el pronóstico trimestral no anticipa el tiempo para un día específico ni permite saber cuándo llegará una ola de frío o un temporal.
Se trata de una estimación estadística que compara cómo podrían comportarse las temperaturas y las lluvias durante los próximos tres meses respecto de los valores históricos de cada región. Por ese motivo, pueden registrarse episodios de frío intenso, lluvias fuertes o incluso jornadas inusualmente templadas, aun cuando el promedio estacional se mantenga dentro de los parámetros normales.
