01/07/2026 - Edición Nº1240

Opinión


Vínculos políticos

La generación “Palito” avanza mientras el peronismo vuelve a pelear por su identidad

01/07/2026 | El dato político de la jura de Santilli no fue el abrazo Manuel Adorni, propiciado por el propio Milei, sino la presencia masiva de gobernadores.



Pasaron 52 años del fallecimiento de Juan Domingo Perón. Su figura y su legado siguen formando parte del debate cotidiano de la política argentina, mucho más cuando se aproximan tiempos electorales. Sus restos descansan en la Quinta de San Vicente, donde se realizó un acto de homenaje encabezado por el gobernador Axel Kicillof. La ceremonia volvió a reflejar el clima de confrontación interna que atraviesa la principal fuerza de la oposición.

Mientras tanto, un peronista de origen como Diego Santilli acaba de asumir en reemplazo de Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete y promete darle al gobierno de Javier Milei una nueva pincelada de las características propias de cualquier gestión tradicional: menos disrupción y más negociación clásica para alcanzar el principal objetivo, la reelección del Presidente de la Nación.

El dato político de la jura de Santilli no fue el abrazo con su antecesor, Manuel Adorni, propiciado por el propio Milei, sino la presencia masiva de gobernadores. Fue la demostración de una de las cualidades que se le reconocen al nuevo jefe de Gabinete: su habilidad para formar parte de un sistema político cuyas fronteras ideológicas son cada vez más difusas. Lo que reina es el pragmatismo.

A esta altura, quedará grabada para siempre la frase del periodista recientemente fallecido Roberto García para describir al “Colo”: “¿Más dialoguista que Santilli? Si le dice a todo que sí. Si hubiera sido mujer, tendría 19 hijos”.

Vale la pena profundizar en las características de un grupo político que ha ido tomando las riendas del poder en la Argentina, aunque ninguno de sus integrantes haya logrado todavía sentarse en el sillón de Balcarce 50. Es la generación “Palito”, denominación que remite a la camada de dirigentes que nació a la vida del peronismo bajo el paraguas del cantautor y exgobernador de Tucumán Ramón “Palito” Ortega.

En esa lista aparecen Sergio Massa, Diego Santilli y Horacio Rodríguez Larreta, entre otros. Una camada que luego se amplió con nombres como Cristian Ritondo, Emilio Monzó y Juan Manuel Urtubey, por mencionar algunos ejemplos.

Sus reuniones y sus diálogos cotidianos nunca desaparecieron. Constituyen un sistema en sí mismos. Cada uno puede encontrarse transitoriamente en un espacio político diferente, pero todos están unidos por la conservación y la búsqueda de los beneficios que permite obtener la cercanía con el poder o su captura.

Un ejemplo claro fue la publicación que hizo Cristian Ritondo para saludar la llegada de su amigo a la Jefatura de Gabinete. “Espalda con espalda, siempre”, escribió el diputado que preside el bloque del PRO. Es una definición exacta: no importa demasiado el lugar transitorio en el que se encuentren, porque existen razones más profundas para sostener sus vínculos de antaño.

PBA en la mira

El próximo objetivo es conquistar la provincia de Buenos Aires. Y el flamante ministro coordinador no perdió tiempo durante el acto de jura para mostrar a su escudería bonaerense, en la que sobresale un hombre clave: Agustín Forchieri, diputado provincial y secretario general de River Plate.

Santilli no solo es fanático de ese club, sino que, en otros tiempos, estuvo vinculado al universo de “Los Borrachos del Tablón”, la barra de River, cuyos principales referentes se encuentran actualmente fuera de los estadios por el derecho de admisión. Otros tiempos.

Lo que está claro es que a Santilli no le falta “calle”, una característica de la que carecen muchos libertarios que llegaron a la militancia desde las redes sociales y las réplicas de las series de Netflix.

La Batalla Bonaerense. Es justamente en la provincia de Buenos Aires donde los ánimos están más caldeados. Todas las semanas aparece un nuevo capítulo de la interminable interna entre el gobernador y Cristina Kirchner.

Entre los dirigentes más cercanos a la expresidenta ya aflora, sin tapujos, el término “traidor” para referirse a Kicillof. Todas estas idas y vueltas comenzaron a provocar conversaciones inquietantes en las mesas políticas del conurbano, sobre todo entre quienes siguen con atención los movimientos del gobernador.

¿Y si Kicillof decide preservarse y no ser candidato?

Para algunos, el escenario de máxima racionalidad estratégica para Kicillof —aunque no necesariamente el más probable, dado lo avanzado del armado del MDF— sería el de un dirigente “presidenciable, pero no candidato”. Podría jugar a desgastar al cristinismo duro en una eventual PASO sin exponer su propio nombre, intentar retener el poder real en la provincia y en el PJ bonaerense, y dejar que el costo electoral de 2027 sea asumido por otro dirigente del espacio.

En definitiva, es la misma mirada, pero desde el otro lado, que tienen quienes sostienen que Cristina Kirchner ya decidió que jamás apoyará una candidatura de Kicillof. Según esa interpretación, para la expresidenta sería preferible perder en 2027 antes que dejar el poder en manos de alguien que no le genera confianza.

La hipótesis de impulsar una candidatura propia, aun sabiendo que se encuentra inhabilitada por la Justicia, perseguiría ese objetivo. Y allí aparece el nombre de Máximo Kirchner como alternativa a su madre. Ya no se oculta.

El intendente de Carmen de Areco, Iván Villagrán, acaba de plantearlo públicamente al proponer al jefe de La Cámpora como candidato presidencial. El alcalde comenzó su militancia política, como muchos otros jóvenes, durante la llegada de Néstor Kirchner al poder.

“Si Cristina pone otro candidato, no hay problema. Vamos todos a una PASO a competir: con su candidato, con Massa, Moreno o Grabois. Con quien sea”, admiten en el entorno del gobernador.

Hasta el momento, el MDF, que apuntala las aspiraciones presidenciales del mandatario bonaerense, continúa recibiendo apoyos diversos.

La mirada de Abal Medina

En momentos en los que la atención estuvo puesta sobre la Jefatura de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, quien ocupó ese cargo durante el gobierno de Cristina Kirchner, sostuvo: “Seguimos hablando desde el pasado y le regalamos a Milei el futuro. Hay que defender los derechos conquistados, pero también pensar en los derechos de quienes hoy no tienen ninguno. Hay que cantar nuevas canciones”.

Abal Medina también se mostró crítico con algunos sectores del kirchnerismo por privilegiar, según explicó, una lógica de “ser menos, pero buenos”, y reclamó que el próximo liderazgo del peronismo se defina mediante una competencia amplia.

Necesitamos un candidato con autoridad política. Eso se consigue dejando que la gente vote y elija”, afirmó. Como otros dirigentes, Abal Medina mantiene una fuerte polémica con representantes de La Cámpora a raíz de sus recientes declaraciones.

Más allá de las discusiones del presente, su apellido está estrechamente ligado a la historia del peronismo. Su padre, Juan Manuel Abal Medina, fue delegado de Perón y una de las personas que más cerca estuvo del expresidente.

Sus vivencias fueron volcadas en un libro titulado Conocer a Perón. Su hijo recuerda que, mientras se realizaban las correcciones del texto, algunos relatos lo impactaron especialmente.

Uno de ellos reconstruye el momento en que Abal Medina le dijo a Perón: “He hablado con sus médicos, General, y todos me dicen que, si usted vuelve a la Argentina, va a vivir mucho menos”.

Perón le respondió: “Prefiero estar una semana en la Argentina que diez años en Madrid, porque le debo mucho al pueblo argentino”.

Para cerrar esta nota, reproduzco la pregunta que le hice a Juan Manuel Abal Medina a pocas horas de cumplirse un nuevo aniversario de la muerte del líder político.

—¿No creés que el kirchnerismo fue parte de la idea de borrar la imagen de Perón?

—Algunos sí. Néstor Kirchner, para nada. Cristina Kirchner tampoco, pero había personas cercanas a ella que cultivaban la idea de que Perón era otra cosa. Yo discutí mucho para que se hiciera el monumento a Perón. En un momento hubo quienes quisieron taparlo, y eso es como si un cristiano quisiera tapar a Cristo”.

Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.