El incendio de un edificio de diez pisos en la ciudad belga de Amberes dejó al menos cinco muertos y varios heridos, en una tragedia que conmocionó al país y volvió a poner en debate la seguridad en las torres de departamentos de Europa.
Las llamas comenzaron durante la mañana en un complejo residencial del barrio de Linkeroever, donde viven cientos de personas. En pocos minutos, el humo se propagó por la estructura y dejó atrapados a numerosos vecinos, que buscaron refugio en balcones y terrazas mientras esperaban la llegada de los equipos de emergencia.
Las imágenes del operativo mostraron a los bomberos rescatando residentes con escaleras mecánicas y mediante cuerdas desde las fachadas del edificio. Decenas de ambulancias y dotaciones de distintas ciudades trabajaron durante varias horas para controlar el fuego y asistir a las víctimas.
Muchos de los sobrevivientes coincidieron en que el humo les impidió escapar por las escaleras, obligándolos a permanecer dentro de sus departamentos hasta ser rescatados.
Una mujer de 80 años relató que abrió la puerta para intentar bajar, pero encontró el pasillo cubierto por humo y pequeñas llamas. Alcanzó a salir junto con su perro y aseguró que tuvo "mucha suerte", mientras que algunos de sus vecinos no respondían los llamados.

Otro residente explicó que intentó descender con su familia, pero tuvo que regresar al departamento porque el fuego bloqueaba la salida. Finalmente, fueron evacuados desde la terraza por los bomberos. Las autoridades pidieron además a los vecinos de la zona mantener puertas y ventanas cerradas para evitar la inhalación del humo tóxico que cubrió gran parte del barrio.
Aunque las pericias recién comenzaron, los primeros indicios apuntan a que el incendio podría haberse originado por una falla técnica en la planta baja del edificio. Sin embargo, los investigadores advirtieron que todavía es demasiado pronto para confirmar las causas.
El edificio fue evacuado por completo y los sobrevivientes fueron trasladados a un centro de asistencia temporal mientras continúan las inspecciones estructurales. El primer ministro belga, Bart De Wever, expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y agradeció el trabajo realizado por los servicios de emergencia.
La tragedia volvió a recordar que los incendios en edificios altos representan uno de los mayores desafíos para los servicios de emergencia, ya que el humo puede expandirse en pocos minutos por escaleras, pasillos y conductos internos, dejando a los habitantes sin vías de escape.

El desastre también trae inevitablemente a la memoria el incendio de la Torre Grenfell, en Londres, en 2017, donde murieron 72 personas y que marcó un antes y un después en las normas de seguridad contra incendios en edificios de gran altura.
En las últimas semanas, Bélgica registró además otros incendios de gran magnitud, entre ellos uno en un depósito industrial de Bruselas, lo que mantiene en alerta a las autoridades mientras avanza la investigación sobre lo ocurrido en Amberes.