02/07/2026 - Edición Nº1241

Internacionales

Conflicto migratorio

Sudáfrica y una crisis sin freno: qué hay detrás de la ola de xenofobia actual

01/07/2026 | Los disturbios dejaron cientos de arrestos y expusieron un problema que combina pobreza, violencia, desigualdad y tensiones políticas.



Durante años, Sudáfrica fue considerada un símbolo de reconciliación tras el fin del apartheid y la llegada de la democracia. Sin embargo, hoy el país enfrenta una realidad muy distinta: una creciente ola de violencia contra inmigrantes que volvió a sacudir varias ciudades y puso en alerta a las autoridades.

Las protestas realizadas esta semana marcaron un nuevo capítulo de un conflicto que se viene profundizando desde hace meses. La policía informó la detención de más de 900 personas luego de una jornada con 120 manifestaciones en distintos puntos del país. Aunque la mayoría fueron pacíficas, varias terminaron con saqueos, enfrentamientos y ataques contra comercios administrados por ciudadanos extranjeros.

En Johannesburgo, una persona murió durante los disturbios registrados en el barrio de Alexandra, donde grupos de manifestantes saquearon pequeños negocios conocidos como spaza shops. También hubo heridos por disparos en Hillbrow, mientras que en Durban las autoridades investigan la muerte de un ciudadano extranjero que se arrojó desde un edificio al creer que iba a ser atacado por una multitud.

El origen del conflicto

Las movilizaciones fueron convocadas para recordar el "plazo" impuesto por un movimiento antimigrante que exigía que todos los inmigrantes indocumentados abandonaran Sudáfrica antes del 30 de junio. Aunque ese ultimátum no tenía respaldo legal, la convocatoria reunió a miles de personas y elevó el temor a nuevos episodios de violencia.

Los detenidos enfrentan cargos por violencia pública, robos, infracciones migratorias y por ocultar a inmigrantes en situación irregular, entre otros delitos. Como respuesta, el Gobierno desplegó refuerzos policiales en varias provincias y envió soldados a algunas de las zonas más conflictivas.


En el municipio de Alexandra, en Johannesburgo, se registraron saqueos contra comercios administrados por ciudadanos extranjeros, uno de los focos más violentos de la jornada.

¿Por qué aumentó el rechazo a los extranjeros?

Sudáfrica posee una de las economías más desarrolladas de África, pero también una de las mayores desigualdades del mundo. El desempleo ronda el 32%, millones de personas viven en condiciones precarias y la pobreza sigue afectando a una parte importante de la población.

En ese contexto, distintos movimientos sostienen que los inmigrantes ilegales son responsables de la falta de empleo, del aumento de la delincuencia y de la presión sobre hospitales, escuelas y servicios públicos. Sin embargo, especialistas sostienen que los principales problemas responden a factores económicos y sociales mucho más profundos, acumulados durante décadas.

Cada año llegan al país miles de personas provenientes de Zimbabue, Mozambique, Malawi, la República Democrática del Congo, Nigeria y otros países africanos, muchas de ellas escapando de conflictos armados, crisis económicas o persecuciones políticas.


La figura de Nelson Mandela simboliza la reconciliación que siguió al fin del apartheid, un legado que hoy contrasta con el resurgimiento de la violencia xenófoba en Sudáfrica.

Una historia que se repite

La violencia xenófoba no es un fenómeno nuevo en Sudáfrica. En 2008, una ola de ataques dejó más de 60 muertos y obligó a miles de extranjeros a abandonar sus hogares. Hubo nuevos episodios en 2015, 2019 y en los últimos años con el crecimiento de grupos que impulsan deportaciones masivas y patrullajes contra inmigrantes.

Durante 2026, la situación volvió a agravarse. Comercios fueron saqueados, familias extranjeras denunciaron haber sido expulsadas de sus viviendas y organizaciones humanitarias advirtieron sobre un aumento del miedo entre las comunidades migrantes.

Mientras tanto, el presidente Cyril Ramaphosa condenó los ataques y recordó que solo el Estado tiene la autoridad para aplicar las leyes migratorias, al tiempo que prometió actuar contra quienes promuevan la violencia.

La nueva ola de disturbios dejó en evidencia que el debate sobre la inmigración ya supera la cuestión fronteriza. Detrás de los ataques aparecen el desempleo, la desigualdad, la frustración social y una crisis económica persistente, factores que alimentan un clima de tensión cada vez más difícil de contener y que amenaza con profundizar una de las mayores crisis internas que enfrenta Sudáfrica desde el regreso de la democracia.