Durante años logró mantenerse fuera del radar. Cambió de domicilios y rehízo su rutina laboral. Pero un seguimiento silencioso terminó con su fuga en una estación de tren del oeste bonaerense. Allí fue detenida Nayla González, una instructora de pilates de 27 años acusada de haber participado en un homicidio ocurrido a fines de 2018 en Mariano Acosta.
La captura fue concretada por agentes de la División Homicidios de la Policía Federal Argentina en la estación de Estación Merlo, sobre la Línea Sarmiento, luego de una investigación impulsada por la Unidad Funcional de Instrucción N°6 de Morón.
La mujer estaba prófuga en una causa por homicidio vinculada al crimen del remisero José Cáceres Elgueta.
El caso se remonta al 31 de diciembre de 2018, cuando el padre de la ahora detenida atacó a un vecino de nacionalidad chilena tras una discusión que, según la investigación, comenzó por presuntos ruidos molestos.
De acuerdo con el expediente, el agresor primero hirió a la víctima con un destornillador en distintas partes del cuerpo. Cuando el hombre cayó al suelo y quedó indefenso, tomó una barreta metálica y lo golpeó repetidamente en la cabeza.

La víctima fue trasladada a un hospital de la zona, pero murió horas después, ya en la mañana del 1 de enero de 2019.
Con el avance de la causa se determinó que el conflicto entre ambos vecinos no era reciente, sino que arrastraba antecedentes de larga data.
El autor material del crimen de Elgueta fue detenido poco después del hecho y, tras el juicio oral, recibió en 2023 una condena de 17 años de prisión.
Sin embargo, durante el debate surgió un dato clave: el hombre no habría actuado solo. Testimonios incorporados al expediente señalaron que su hija le alcanzó la barreta utilizada en el ataque y además lo habría instigado verbalmente.
Entre las frases reconstruidas por la Justicia aparecen expresiones como “Matalo, matalo” y “son unos chilenos de mierda”, que fueron consideradas relevantes para avanzar sobre su responsabilidad penal.
Cuando se ordenó su detención, la mujer ya había abandonado sus domicilios conocidos. A partir de tareas de ciberpatrullaje, los investigadores detectaron que trabajaba como profesora de pilates y que cada mañana viajaba desde Merlo hacia Haedo.
Con esa información, los agentes montaron un operativo encubierto en la estación. Tras varias horas de vigilancia, la identificaron entre los pasajeros y concretaron su arresto.
Ahora quedó a disposición de la Justicia, a la espera de la continuidad del proceso penal en su contra.