Antes de convertirse en expedientes judiciales, muchos conflictos familiares comienzan como una consulta en una oficina barrial. Reclamos por cuotas alimentarias impagas, disputas por la tenencia de los hijos y dificultades para acceder a derechos básicos aparecen cada vez con mayor frecuencia en las agencias territoriales de ATAJO, el dispositivo de acceso a la Justicia del Ministerio Público Fiscal de la Nación.
Según un informe elaborado por la Dirección General de Acceso a la Justicia (DGAJ), entre el 1° de mayo de 2025 y el 30 de abril de 2026 se registraron 13.344 consultas en las 18 agencias territoriales del organismo, lo que representa un incremento del 4,5% respecto del período anterior.
El relevamiento, realizado sobre la base de información registrada en las propias agencias y en el sistema digital de gestión de casos Coirón, muestra además que la demanda se mantuvo por encima de los niveles previos durante casi todos los meses analizados, consolidando a ATAJO como una referencia cada vez más frecuente en sectores vulnerables.
Durante el período relevado, ATAJO llevó adelante 21.610 instancias de intervención. Del total, el 29% correspondió a asesoramientos jurídicos, mientras que el 16% estuvo vinculado al acompañamiento y derivación de problemáticas hacia otros organismos estatales.
El informe revela que el 34% de las consultas estuvieron relacionadas con pedidos de información y orientación general, mientras que el 30% se vinculó con cuestiones de derecho de familia y otro 10% con problemáticas laborales y de seguridad social.
Dentro del universo de conflictos familiares, sobresalen especialmente las consultas por familia civil, categoría que incluye reclamos por cuota alimentaria, tenencia y responsabilidad parental, y que representó el 18% del total de las consultas. Le siguieron las vinculadas con la situación migratoria (10%) y los pedidos de información penal (6%).
El reporte advierte además que el 47% de las consultas involucró problemáticas con impacto directo en el ámbito familiar, lo que muestra que buena parte de los conflictos atendidos exceden a una persona y repercuten en grupos familiares completos.
El estudio también puso el foco en las condiciones de vulnerabilidad que atraviesan quienes buscan asistencia. En 7 de cada 10 consultas (70%) apareció la pobreza como factor condicionante, seguida por situaciones vinculadas con niñez y adolescencia (32%) y cuestiones de género (18%).
A esto se suman obstáculos estructurales para acceder a la Justicia. Según ATAJO, en el 36% de las consultas se identificaron barreras burocráticas, en el 31% dificultades relacionadas con la educación legal y en el 16% limitaciones vinculadas con los costos del servicio jurídico.
El informe también detectó trabas asociadas a la mediación tecnológica y a la desconfianza en el sistema judicial, ambas con una incidencia del 6%.
En paralelo, el relevamiento mostró un fuerte aumento de los requerimientos institucionales formulados por áreas del propio Ministerio Público Fiscal. Durante el último año se registraron 664 pedidos de intervención, frente a los 359 del período anterior, lo que implica una suba interanual del 85%, fenómeno que el organismo vinculó al avance del sistema acusatorio.
Para ATAJO, la recurrencia de ciertas consultas —en particular las vinculadas con alimentos y conflictos de crianza— expone problemáticas que ya no pueden leerse como casos aislados, sino como manifestaciones de carencias estructurales que atraviesan a miles de familias en los barrios.