Entre el Mundial de Sudáfrica y el de Brasil, la Argentina atravesó uno de los períodos políticos más intensos de la recuperación democrática. Tras el fallecimiento del expresidente Néstor Kirchner -en octubre de 2010- el liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner quedó definitivamente consolidado. La emotividad que generó aquella pérdida marcó el inicio de una etapa en la que el oficialismo alcanzaría su mayor fortaleza electoral.
En 2011 Cristina obtuvo la reelección con más del 54 % de los votos, una cifra inédita desde el regreso de la democracia. Detrás de ese respaldo comenzaban a asomar las causas que aprovechó la oposición para vencer al peronismo en 2015: inflación, restricciones cambiarias, pérdida de reservas y un clima de polarización entre kirchneristas y antikirchneristas que recibió el nombre de "grieta".
Durante esos años se produjeron fuertes enfrentamientos entre el Gobierno y distintos sectores económicos, judiciales y mediáticos. La sociedad argentina vivía un escenario de posiciones cada vez más enfrentadas, pero el fútbol seguía ocupando un lugar único, capaz de reunir a millones de personas detrás de la camiseta celeste y blanca.
En ese contexto llegó Brasil 2014. Miles de hinchas cruzaron la frontera convencidos de que aquella Copa podía terminar con 24 años de frustraciones mundialistas. Argentina arribó al Mundial con Alejandro Sabella como entrenador y con un plantel en el punto justo de su maduración, liderado por un Lionel Messi de 27 años, que estaba viviendo días de gloria en el Barcelona.
La primera fase mostró a una Selección efectiva. Tres victorias consecutivas sobre Bosnia-Herzegovina, Irán y Nigeria permitieron avanzar con puntaje ideal. Lionel Messi apareció en los momentos decisivos con cuatro goles fundamentales para avanzar.
En octavos de final Argentina eliminó a Suiza gracias a un agónico gol de Ángel Di María. En cuartos de final dejó en el camino a Bélgica con una actuación defensiva impecable y en semifinales superó a Holanda por penales.
La final frente a Alemania quedó para siempre como una de las oportunidades perdidas del fútbol argentino. Las ocasiones que perdió Argentina -la más clara fue la de Rodrigo Palacio- y el penal no cobrado a Higuaín -a quien además le anularon un gol por presunta posición adelantada- podrían haber cambiado la historia de un partido que recién se resolvió en el segundo tiempo suplementario con el recordado gol de Mario Götze. La Copa volvió a escaparse por un margen mínimo.
España protagonizó el golpe más inesperado. Después de dominar el fútbol mundial durante seis años, fue eliminada en primera ronda tras las contundentes derrotas ante Holanda y Chile.

El "grupo de la muerte" estuvo conformado por Italia, Inglaterra, Uruguay y Costa Rica. Los europeos no lograron pasar de fase. El liderazgo fue para Costa Rica, que pasó con comodidad, escoltada por la Celeste. Los centroamericanos fueron la gran sorpresa del Mundial. Holanda los dejó afuera, por penales, en cuartos de final.
Alemania venía de ser subcampeona en 2002 y semifinalista en 2006 y 2010. En 2014 alcanzó el premio al esfuerzo de más de una década. Por su parte, Holanda tuvo revancha del 2010 al golear a España por 5-1 en primera ronda. La Naranja cayó en semifinales ante Argentina, en la noche que Sergio Romero se convirtió en héroe.
El máximo artillero fue James Rodríguez, con seis tantos. Su extraordinario desempeño llevó a Colombia hasta los cuartos de final y dejó como obra maestra aquella inolvidable volea frente a Uruguay, elegida posteriormente como el mejor gol del torneo.
Pocos futbolistas quedaron tan lejos de las expectativas como Cristiano Ronaldo. Llegó condicionado físicamente y Portugal nunca encontró un funcionamiento colectivo. Apenas pudo superar a Ghana y quedó eliminada en la fase de grupos.
Ninguna eliminación resultó tan traumática como la de Brasil. En semifinales frente a Alemania, sufrieron la peor derrota de su historia y uno de los resultados más impactantes que recuerde el fútbol mundial. Esa noche en Belo Horizonte los brasileños se dieron cuenta de que organizaron una fiesta que fue para otros.