El cierre del triunfo de Portugal sobre Croacia por los dieciseisavos de final del Mundial 2026 dejó una de las jugadas más polémicas del torneo. Cuando los balcánicos celebraban el agónico empate de Joško Gvardiol, el árbitro Espen Eskås anuló la conquista tras la intervención del VAR y la tecnología integrada en el balón oficial.
En primera instancia, la revisión apuntó a una posible habilitación de Mario Pašalić, quien había participado de la acción luego de un despeje de un futbolista portugués. Sin embargo, las imágenes y el sensor interno de la pelota revelaron un detalle prácticamente imperceptible que cambió por completo la decisión.
La tecnología detectó un leve roce previo del delantero Igor Matanović, quien desvió el balón cuando Pašalić ya se encontraba en posición adelantada. Ese contacto fue suficiente para considerar una nueva acción de juego y, en consecuencia, invalidar el tanto convertido por Gvardiol.
LA POLÉMICA DEL DÍA: por este offside de Pasalic fue ANULADO el gol de Gvardiol que llevaba el partido entre Portugal y Croacia a la prórroga. ¿La tocó Matanovic?
— SportsCenter (@SC_ESPN) July 3, 2026
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Tras varios minutos de revisión, el juez confirmó la posición adelantada y anuló el 2-2, desatando el festejo de los portugueses y la desazón de los croatas, que veían cómo se esfumaba la posibilidad de forzar el tiempo suplementario.
La jugada volvió a poner en escena una de las principales innovaciones tecnológicas del Mundial 2026: el balón oficial incorpora un sensor capaz de registrar con precisión cada contacto, una herramienta que complementa el sistema de fuera de juego semiautomático y que, en esta ocasión, resultó determinante para confirmar la clasificación de Portugal a los octavos de final.